El Carmen de San Leandro estrena el dorado de la peana de salida

El pedestal fue realizado en los talleres de carpintería de Rubén Luna a partir del diseño de Mario Ramos

El Carmen de San Leandro estrenaba el año pasado la talla de su nueva peana de salida, en los cultos en honor a la Virgen que tuvieron lugar en el mes de julio. Ahora, la corporación letífica acaba de presentar el estreno del dorado de la pieza, llevado a cabo por el taller de Abel Velarde. Los querubines son del s. XIX, restaurados por el imaginero Esteban Sánchez Rosado, al que agradecemos su cariño y profesionalidad; y estos han sido donados por dos miembros de la Junta y la restauración sufragada por hermanos de la corporación.

La siguiente fase consistirá en el dorado de los mecheros de la peana, completar las cartelas y grabar los soles restantes. La peana está dorada en oro fino de 23 3/4 kilates. Esta obra arquitectónica ha sido diseñada por Mario Ramos, junto al resto del futuro paso de la Virgen del Carmen, cuyo boceto se presentó el pasado mes de noviembre. El taller de carpintería de Rubén Luna, en Hinojosa del Duque, fue el encargado de la talla de esta portentosa pieza.

El paso se compone de una gran peana de carrete y respiraderos pensados para ser realizados en madera de cedro dorado en oro fino. Se trata de unos respiraderos diseñados para tener unas líneas muy clásicas pero a la vez muy personales para la Virgen del Carmen de San Leandro. Presentan un gran baquetón que delimita en la parte superior el conjunto, compuesto por hojarasca y unas líneas muy sencillas. En el centro del respiradero aparece el escudo corporativo de la hermandad, arropado por dos molduras curvas que recuerdan a hélices que tienen la función de darle soporte al conjunto, visualmente hablando.

De estas molduras nace la hojarasca que mezcla las hojas barrocas con volutas y la hojarasca en rocalla. en las esquinas unos grandes soles recuerdan a la Virgen María como “mujer revestida de sol” tal y como la describe San Juan en el Apocalipsis. En las esquinas superiores de los respiraderos se sitúan los candelabros que alumbran a la Santísima Virgen. estos nacen de unos brazos en rocallas y constan de siete puntos de luz recordando la forma de los puntos de luz a un rombo que dirige nuestra mirada hacia la Virgen. 

El diseño de la peana de carrete se puede descomponer en tres partes diferenciadas. La primera de ellas es el cuerpo, que es la parte central, que está pensada en forma de tronco de pirámide con sus caras curvas pero con chaflanes en las esquinas (ochavada) donde la parte superior está adaptada a las medidas de la imagen de la Virgen y la parte inferior se reduce para formar el cuello característicos de las peanas de carrete. El cuerpo de la peana está diseñado para que en su parte central incluya cartelas en alusión a la advocación de la Santísima Virgen siento la que se muestra en el diseño una cartera donde el arcángel San Miguel rescata a las ánimas benditas del purgatorio.

La escena está enmarcada por un óvalo plano del que salen otros dos óvalos de sus extremos desde dónde nace la hojarasca rocalla que rellena toda esta parte. Sobre la cartela, una concha de gran volumen forma parte del centro de una cenefa superior compuesta por rocallas y espejos circulares. En las ochavas del cuerpo de la peana, cuelgan guirnaldas de rosas en clara alusión a la letanía lauretana “Rosa mística”. el contraste entre las zonas con rocalla y las partes planas sirve para aumentar el efecto óptico de volumen de esta zona. 

El basamento es la parte inferior de la peana y parte desde el cuello característico de las peanas de carrete. Esta zona del cuello contiene una cabeza de querubín con sus alas desplegadas que se sitúa sobre el elemento central que compone esta zona. Un gran sol con un Ave María destaca como un gran símbolo de alabanza a María Santísima que significa que María es la “Esperanza del mundo” ya que gracias a su intercesión todas las almas podrán en liberadas de sus pecados. 

Desde esta parte central aparecen cuatro brazos que sirven de sustento de la peana llenos de rocallas y espejos. en su parte exterior está formado por llamaradas en alusión a las ánimas benditas del purgatorio que finalizan en unas volutas de acantos sobre las que se situarán Ángeles niños portando un elemento característico de la Virgen del Carmen, su bendito escapulario, en un claro gesto de acercamiento de éste a los fieles. 

Desde la parte central de los brazos aparecen guirnaldas de rosas que unen los brazos, donde aparecerán elementos muy característicos del barrio de La Huerta del Carmen, cerezas avellanas y manzanas en honor a las calles aledañas de la parroquia por dónde discurre la procesión de la Santísima Virgen.

Los candelabros se sitúan en la parte superior de las ochavas del cuerpo de la peana y tienen un cuerpo en estilo rocalla que aumenta la altura de las mismas. Están formados por tres brazos cada uno, el central tiene mayor altura, el más cercano a la Virgen una altura intermedia y el exterior quedaría más abajo de los anteriores. las tulipas quedan rematadas por unas coronillas muy sencillas compuestas por un borde liso del que salen ocho conchas en rocalla de distintos tamaños.