El viejo costal, 💙 Opinión

El cielo en un infierno cabe…

Corresponde este titulo a una novela de Cristina López Barrio, novela ambientada en época de brujas y beatas, de exorcismos y milagros, una buena mezcla para tener un buen final.

Todo esto viene a la determinación adoptada por el cabildo general de hermanos de la Hermandad de Misericordia de modificar sustancialmente las proporciones y elementos del palio de Nuestra Señora de las Lagrimas en su Desamparo, medida adoptada por unanimidad de sus participantes, en su último extraordinario cabildo, y ya de entrada me sonó muy raro que dentro de los componentes de una hermandad con más de 800 hermanos, nadie opine distinto, ni siquiera que alguien se abstenga en una delicada votación y modificación importante de un elemento patrimonial también muy importante.

A lo largo de mi vida cofrade, he presenciado como asistente muchos cabildos, más o menos bien “preparados”, unos preparados con un profundo análisis de todas las posibles preguntas, dudas o razonamientos de la siempre existente y natural oposición, esto conlleva horas de trabajo, investigar, analizar, reunirse y preparar distintos discursos optativos según los elementos contrarios presentados in situ durante el mencionado acto. Otros se preparan a golpe de voto, si normalmente asisten 80, se buscan 80 afinidades entre la listas de hermanos, costaleros, bandas o de lo que se disponga, solo falta sugerirle “lo que hay que votar”, y queda firmada y clara la victoria de lo que se quiere sacar adelante. Pero en ambos casos siempre existen votos que señalan las discrepancias de los distintos participantes, y en este caso, esto no ha sido así, de ahí mi extrañeza.

Y dado que las modificaciones según he leído en un articulo de mi compañero Carlos Gómez, no serán menores, a saber: se acortará la mesa en 60 cm. Obligando a reducir el número de trabajaderas de siete a seis, además bajando la altura de la mesa, o dicho de otra forma incrementando el trabajo de los costaleros, al reducir su número y aumentar la levantá.

Estas modificaciones obligan a restaurar y pasar a nuevo terciopelo el techo de palio y bambalinas, adaptándolas a las nuevas medidas, acortar faldones, respiraderos, y replanteo de candelería. Los varales se elevarán 12 cm. Las bambalinas pasarán a ser corridas, además se elevará la posición que ocupa en el conjunto la bendita titular, lo que incrementa la pendiente de caída de su manto. Todo esto respetando la esencia del conjunto.

Todas las intervenciones, y creedme, no son pocas, no llego a concebir que todos estén totalmente de acuerdo, algo me estoy perdiendo, nunca presencié tanto acuerdo en una problemática determinación, todos sabemos que una modificación de esta envergadura puede crear un autentico infierno de problemas añadidos, y yo admiro la unidad de los hermanos de Misericordia y la valentía del hermano mayor y todos sus componentes.

Cuando digo que admiro la valentía de esta junta y sus hermanos, no por los pocos asistentes, menor al 7,5 %, es una asignatura pendiente de todas las juntas, el conseguir la participación e implicación mayoritaria de sus hermanos ante convocatorias de esta envergadura, y dejando claro que sean tan pocos los votantes y por ello los hermanos preocupados por su Cofradía y Hermandad, y lo que también he presenciado, es que cuando surjan los primeros problemas, que son siempre inevitables, a la par surgirán las voces de los que no se manifestaron asistiendo al cabildo.

Es la explicación al titulo escogido, verán como “El cielo en un infierno cabe…”, infierno que no deseo que se desate por parte de los que no votaron y que usen la falta de su voto como escusa para señalar el origen de lo que esté por venir, suerte y enhorabuena a los valientes que desean hacer esta obra grande, siempre a mayor gloria de Dios

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