El Cirineo, Opinión

El Cirineo | Queipo siempre estará en la Macarena

Por mucho odio que sigan repartiendo, como quien enciende un ventilador delante un montón de suciedad pretendiendo llenarlo todo de inmundicia, y por mucha satisfacción que manifieste la gentuza de izquierda y de extrema izquierda que hace chistes sobre los restos de un ser humano como los hacen de los muertos por el terrorismo, Queipo de Llano siempre estará en la Macarena, por mucho que les joda.

En cada piedra, en cada columna… En cada centímetro cuadrado de la casa de la Esperanza, permanecerá para siempre el alma de quien fue responsable de que la mismísima Basílica exista… Incluso de que la mismísima Macarena exista ya que de no mediar su concurso imprescindible probablemente el resultado de la Guerra Civil hubiese sido muy diferente y la imagen hubiese sido destruida, reducida a cenizas; la Macarena y todas las demás imágenes, como ocurrió con muchas, en medio de la sinrazón. Ese es su legado y el auténtico motivo del odio que muchos tienen a su memoria y no los miles de muertos que le atribuyen. Ya han demostrado y demuestran que los muertos les tienen sin cuidado. Solo buscan venganza y revanchismo, separar a los muertos entre culpables a quienes honrar y víctimas a quienes insultar, enfrentar a los españoles que habían logrado una histórica y modélica reconciliación e intentar ganar inútilmente una contienda que jamás vencerán por muchas leyes inmundas que aprueben en el putrefacto Parlamento en el que gobiernan con su totalitaria mano de hierro.

Fue entre 1941 y 1949, cuando se construyó el templo en el que habita la devoción mariana más importante del mundo. Un templo construido sobre escombros anarquistas, otro de los motivos del odio del que les hablaba. Que tuvo que ser erigido porque la iglesia de San Gil, antiguo hogar de la Virgen de la Esperanza, había sido pasto de las llamas mientras la «Madre del Sentencia» era escondida de casa en casa, metida en un cajón, para que no fuese destruida por una piara de anticlericales que sí pudo destruir muchas otras imágenes en diversas zonas de la geografía cofrade.

Hoy, los adalides de la venganza más rastrera se han apuntado un miserable tanto: los restos de Queipo de Llano han salido físicamente de la Basílica, porque su familia no ha querido permitir que el gobierno de la desvergüenza y de los pactos con ETA montase otro circo como el que montó en el Valle que siempre se llamará de los Caídos y porque la Hermandad no ha tenido más remedio que cumplir con la legislación vigente -¿qué otra cosa podía hacer?- Pero del mismo modo que el desenlace de la guerra nunca será otro, Queipo jamás dejará de formar parte indisoluble de la Corporación de la que es Hermano Mayor honorario. Porque su concurso fue esencial para que la Hermandad de la Macarena sea tal y como hoy la conocemos y porque su nombre siempre estará ligado a la historia de la Hermandad, a la de Sevilla y a la de sus Cofradías.

Porque pese a que hoy rebuznen carcajadas miles de impresentables que jamás han pisado y jamás pisarán los muros de la Basílica -y de ningún otro templo-, y pese a que muchos que se autodenominan cofrades e incluso cristianos y apoyan con su voto a partidos que pretenden destruir todo lo que huela incienso se regocijen porque han intentado humillar a un hermano de la Macarena, el espíritu de Queipo permanecerá para siempre en el mismo lugar del que quisieron echarlo… a los pies de la Esperanza. Para siempre, jamás podrán evitarlo. Esa será siempre su derrota, y lo saben. Por más que el odio pretenda ocultar la auténtica verdad.