Desde hace un tiempo no dejamos de escuchar en muchos reuniones cofrades, comentarios sobre la situación actual de las Hermandades y de una supuesta etapa de crisis en las mismas. Lógicamente existe opiniones para todos los gustos, pero en muchas ocasiones todos los comentarios terminan en lo mismo. Y así, nos preguntamos ¿es verdad? ¿hay crisis en las cofradías?
Puede parecer difícil que en estos momentos, donde estamos viviendo una etapa de creación de pro-hermandades sin precedentes en la historia de nuestra ciudad, de aumento de cuadrillas de costaleros, el aumento de calidad de las bandas cordobesas, redes sociales inundadas de noticias cofrades, es extraño que hablemos de crisis. Algunos se preguntarán: ¿cómo puede haber crisis ante este crecimiento del movimiento cofrade? Es verdad que lo cierto es que los motivos por los que se está viviendo este cierto auge no dejan de ser motivos externos mientras que en la vida diaria interna de nuestras hermandades se puede ver claramente la verdadera realidad.
Muchas hermandades están en familia durante todo el año para, en la época cuaresmal, renacer como el Ave Fénix. Podemos ver que los cultos de nuestras cofradías tienen una asistencia mínima de los hermanos, vemos algún caso que se sirve de la Hermandad para conseguir un prestigioso personal o cargos de poder social y político. Ya dijo nuestro Obispo que las cofradías «no es para personas deseosas de protagonismo o personalismo, que no han podido encontrarlo en otros ámbitos de la vida».
Ante la falta de valores internos las cofradías van perdiendo sus raíces y se van transformando en una muestra folclórica más pero dejando a un lado su raíz religiosa, los cofrades, salvase el que pueda, estamos perdiendo nuestra espiritualidad para convertirnos en muestra de arte y en definitiva, convertirnos en otro motivo más para llenar de turismo nuestras ciudad, deseo de la buena parte de los políticos que nos rodean.
Así, las cofradías están llenas por fuera y vacías por dentro. Y ante eso, somos los cofrades de verdad, los que tenemos que ponerle remedio a la situación. No vendrá nadie a ayudarnos, ni la misma Iglesia nos ayudará a arreglarlo, porque Ella está metida en una crisis mucho más profunda que nosotros, y a veces no se le ve atisbo de resurgir. Evidentemente, no en todos los sitios la crisis se muestra igual ni en la misma proporción.
Seguirá…





