El Cirio | Lo importante siempre las personas II

La semana pasada hablábamos de que no todo el mundo vale para ocupar cargos de responsabilidad en nuestras Cofradías. En esta semana seguimos hablando sobre los responsables de nuestras Cofradías.

Ese responsable, en este pequeño mundo que representa una cofradía debe de reunir muchas aptitudes en relación con la misión que se le encomienda, pero también igual o más importante es su actitud, que debe de ser la de un líder: será el primero en estar y el último en irse, impulsará un ambiente cooperativo y flexible, donde reine el respeto a la diversidad cuidando lo más importante y preciado de una cofradía que es el patrimonio humano, impulsará en todo su equipo valores como la humildad, la generosidad, el esfuerzo sin pedir nada a cambio, el servir y no servirse, el amor y el cariño por la Cofradia.

Un líder siempre convencerá a su equipo, no impondrá, lo escuchará, alzará la voz y no mirará a otro lado cuando las cosas no se hagan bien y será muy consciente de que su forma de proceder y la de su vocalía, en la parte que le toca, marca la imagen de su cofradía de puertas para afuera. No solo debe cuidar a su equipo de trabajo, sino que debe de tener presente que en cada paso que dé, debe de hacer Hermandad.

Otra cosa que deberá saber, es trabajar codo con codo con el resto de vocalías de la hermandad, pues el funcionamiento de las tareas cofrades se hacen más complejas cuando las diferentes vocalías tienen que convivir y lograr no entorpecer el lugar de la otra, cuadrando horarios y simultaneando acciones por los diferentes actos que puedan darse en cada una de las hermandades.

Es muy difícil pero no imposible, pues con verdadera comunicación, con cariño, con respeto y saber estar se evitan problemas que puedan surgir y que llevan a la improvisación. Y ya sabemos que la improvisación nunca ha sido buena compañera de viaje, pues pone de manifiesto la falta de trabajo y planificación.