El cordón de San Francisco

Hay un refrán marinero que dice: “Cuando San Francisco saca el cordón, en el mar hay grandes marejadas, unos años sí y otros no, pero más sí que no.” Por esto es que en este mes se suceden tantas modificaciones en la mar de nuestras cofradías, cambios de capataces, de bandas, sí, de ellos que son los exponentes más visibles o públicos de nuestras hermandades.

Por eso la superficie de este mar casi nunca sereno que son nuestras entidades, sí, aquí que todos navegamos es donde se producen esas marejadillas, que arrastran al fondo a muchos de los barcos que con aires de grandeza se van moviendo con serena templanza sobre la espuma de las olas.

Unos caen por no obedecer órdenes, órdenes incumplibles sobre limpiar (léase eliminar) a muchos de los que no mandan, y así los que mandan se facilitan su diario navegar, por eso procuran la eliminación de sus opositores, otros vendrán que asuman la responsabilidad de esta eliminación. Y es que el brillo de la plata de un llamador ciega a más de uno, y ciegos acuden a represaliar a no se sabe quién, por orden del que le ha dado ceguera y llamador.

Otros caen por no prestar su servicio de forma algo desinteresada, ya saben, cuestiones tontas, cuestiones sin importancia, pero que dejan al pairo a cualquier velero que se precie, unos minutos hacen la diferencia de estar en la superficie o estar en el negro fondo.

Navegar es lo que tiene, que unas veces hay olas, otras no, pero la más de las veces sí, y es que cuando la mar se alborota, cualquier cosa puede suceder, así podemos encontrarnos grandes navíos en manos de casi inexpertos capitanes, bueno permitídmelo, en manos de grumetes, y grandes capitanes esperando una oportunidad, oportunidad que perdieron por obedecer a su conciencia, y no a quien gobierna o más bien desgobierna.

Así podemos perder de vista grandes bandas de música que cambiarán de rumbo, al perder el amarre que tenían con nuestra tierra, por vaya usted a saber qué causas, que seguramente serán una tontería siempre superable por el sentido común, sí, ese que es el menos común de los sentidos.

Nosotros las perdemos de vista, nosotros perdemos en calidad, y ellos pierden en cantidad, ya que en otras ciudades de nuestro entorno no se cotizan tanto como en nuestra ciudad, y es que cuando la mar está revuelta los únicos que ganan son los pescadores, esos que acechan lo que desean pescar, y cuando tienen oportunidad lanzan sus redes.

La marinería es algo que se complica con el movimiento de la mar, y “en octubre cuando suelta su cordonazo de San Francisco se hace notar tanto en tierra como en la mar”. Líbrenos Dios de los golpes de la mar y del cordonazo de San Francisco, a nosotros, y a nuestras cofradías también.