
De Triana a Sevilla
En 1895 las santas Justa y Rufina de la parroquia de Santa Ana presidieron el altar montado en la plaza de San Francisco. Plata y loza en la radiante mañana de uno de los jueves que relucen más que el sol. Las santas, atribuidas a Gabriel de Astorga, aparecen con nimbo y con el pelo descubierto, muy al contrario de como se muestran en la actualidad.

La Divina Pastora de Capuchinos en 1915
En 1915 la imagen formó parte de la procesión del Corpus Christi. Aunque nos parezca extraño a principios de siglo era habitual que conformaran el cortejo imágenes que habitualmente no lo hacían. Entre otras, Rosario, Valvanera, Alegría, Voto, Merced del Museo o incluso Santa Ana -esta última en 1919- han acudido a la catedral para acompañar al Santísimo. En 1915 lo hizo la Divina Pastora de Capuchinos, que antecedió al paso de San Isidoro.

Santos sevillanos
Como saben, una de las características del Corpus de Sevilla es la inclusión de imágenes que guardan una estrecha relación con la ciudad. En 1917, Carles Ensessa realiza un viaje por el sur de España. Aquí se muestra San Leandro, llegando a la plaza de San Francisco. Las santas Justa y Rufina, San Isidoro, San Fernando y Santa Ángela de la Cruz conforman el rosario de santos en la actualidad.

El Niño Jesús de San Juan de la Palma
Formó parte del cortejo la pequeña imagen del Niño Jesús que radica en San Juan de la Palma. Aquí aparece en 1922, siendo una de las últimas ocasiones en la que pudimos verlo a principio de los años sesenta, pero en aquella ocasión formando parte del altar que levantó la Hermandad de la Amargura. Aires de la calle Feria por las gradas de un templo metropolitano que aparece poblado de sombreros. La imagen del Niño Jesús se encuentra actualmente a la derecha del camarín de la Virgen de la Amargura -en el otro extremo está San Juanito-. Sostiene la cruz con su mano izquierda mientras que con la derecha está en actitud de bendecir. De gran calidad, se debe al Francisco Dionisio de Ribas, ejecutada en 1644.

Don Carlos de Borbón
Ante el paso de San Fernando se encuentra el infante Don Carlos de Borbón, portando el pendón de la conquista de Sevilla. La foto, tomada en la Plaza del Salvador tres años después de la instantánea previa, muestra no solamente los establecimientos hoy desaparecidos sino también el exorno de los balcones, con una importante profusión en el que hace esquina con calle Córdoba.

Tiempos convulsos
El 14 de abril de 1931 comenzaba la II República. Difíciles años para el catolicismo que resistió a pesar de los embates sufridos. El 4 de junio de 1931 Sevilla asistió a la celebración de una procesión atípica. La custodia salió bajo palio por la puerta de San Cristóbal. Obsérvense las rejas, revestidas con paños de terciopelo carmesí.

Genuflexión ante el Santísimo
Hoy en día es escaso el número de personas que se arrodilla ante la Sagrada Forma. La imagen data de 1937, tomada esquina con Placentines. Una mañana de radiante sol, como puede observarse en algunos devotos que se llevan la mano a la frente para poder ver mejor al Santísimo.

Aniversario
El 28 de mayo de 1970 el Señor de la Sagrada Cena presidió por vez primera el altar en una de las puertas del palacio arzobispal. La propuesta de que acudiera al centro de la ciudad partió del cabildo de oficiales en mayo del mismo año. Aquella vez el traslado se hizo en una furgoneta y cuatro años más tarde lo haría sobre un paso distinto al del Señor de la Humildad y Paciencia, que comenzó a usar en la década de los ochenta.

El misterio al completo
Hasta en seis ocasiones ha salido el misterio al completo. En el siglo XX lo hizo en tres ocasiones. La primera de ellas, en 1919, con las antiguas imágenes. La que recogemos aquí es la segunda, en 1991 con motivo del IV centenario de la fusión de las corporaciones de la Sagrada Cena y Humildad y Paciencia y Virgen del Subterráneo. Después lo haría dos años más tarde, en esta ocasión por la celebración del Congreso Eucarístico Internacional.

Carteles
Probablemente sea uno de los carteles más entrañables. En 1995 Ricardo Suárez ilustra el junio eucarístico. El Niño Jesús al que pudimos admirar con detalle en la muestra que recientemente acogió el Museo de Bellas Artes, aparece vestido de seise. Al fondo, la catedral y a sus pies el sombrero. Óleo sobre tela mostrando un mensaje claro, que se aleja de la cantidad de elementos que han sido habituales en los últimos años en los carteles de Semana Santa y las glorias, aunque en los del Corpus tampoco es que escaseen.





