El artista Juan Miguel Martín Mena acaba de presentar su última creación, el Cartel para el 525 aniversario del Santísimo Cristo de la Vera Cruz de Coria del Río. Un impactante realizada en técnica mixta sobre un papel envejecido con tintes naturales, encolado a tabla, en la que Martín Mena ha usado grafito, acuarela y acrílico.

En la obra, «el Cristo de la Vera Cruz», emerge como un poema visual, donde cada pincelada y cada trazo es una estrofa que narra la devoción y la historia de la Hermandad de la Vera Cruz en Coria del Río. El Cristo, en el centro de la composición, irradia una presencia serena y poderosa gracias a tres halos de luz que conforman sus antiguas potencias haciendo referencia al lema del aniversario. “De la Cruz a la Luz”. Esta cruz se corona con la leyenda “VERA CRUZ” a modo de “inri”. Una cruz que no está, destacando la importancia de la talla del cristo sobre el resto de atributos posteriores.
Mientras, detrás de Él, se despliega un tapiz de memoria y fe, reminiscencia de aquel paño de tinieblas que durante una época abrazara al Cristo y que ahora se dispersa en forma de papeles, antiguos documentos, mapas y añejas fotografías. «Esta ilusión óptica gracias a la técnica del trampantojo, es un guiño personal con el que me atrevo a rendir homenaje al que fue gran referente y amigo, el gran pintor coriano Don Hipólito Viana», ha explicado el artista, que ha añadido que «ojalá haber disfrutado mucho más tiempo de esa amistad que se afianzó rápidamente gracias a la admiración mutua de nuestro trabajo», y subrayando que está obra es «un pequeño tributo a tanto que aprendí de él en tan poco tiempo».
Vemos entre los documentos que se diseminan por el cuadro, un mapa con el antiguo cauce del Río Guadalquivir a su paso por Sevilla, marcando con cruces rojas las tres paradas que hiciera aquella carabela de la leyenda que dejó una imagen de Cristo Crucificado en cada lugar donde misteriosamente se quedaba varada como si quisiera sembrar la semilla de la devoción es esos puntos concretos.
Pero sobre las leyendas siempre se antepone la Historia y aquí se simboliza a través de Los documentos hallados en la restauración de Antonio Castillo Lastrucci en el 1931 y que datan la imagen en el año 1500. Este plano se funde con la anatomía del Cristo, añadiendo capas de historia y misterio a esta composición. El himno del Cristo también resuena en las líneas de otra hojilla que asoma para hablarnos de la seña de identidad actual de esta Hermandad.
La advocación de la Virgen, ha indicado Martín Mena, se representa tras una rosa blanca, que canta en silencio, siempre discreta, su amor maternal. Si seguimos el recorrido descendente de las líneas curvas de la fisonomía del Santísimo Cristo nos encontrarnos con unas fotografías que son ventanas a un pasado más reciente, mostrando en una a la ermita como faro de esperanza y en la otra la vista del pueblo desde el Cerro hasta el río que se traza como horizonte de fe.
A los pies del Cristo, sus ángeles siguen custodiándolo y descienden los 33 escalones del que es: Gólgota coriano, uniendo en un abrazo eterno al Cristo del Cerro con su pueblo. Elementos, todos ellos, que componen una magnífica obra, cargada de detalles y contenido que vuelve a evidenciar la trascendencia de este artista dentro del panorama contemporáneo de la cartelería cofrade.





