El Cristo de las Aguas y la Virgen del Mayor Dolor presiden el altar mayor de San Jacinto evocando la estampa de 1909

La Parroquia de San Jacinto ha amanecido con una imagen de gran fuerza devocional. El Santísimo Cristo de las Aguas y Nuestra Madre y Señora del Mayor Dolor se encuentran entronizados en el altar mayor, acompañados por las figuras secundarias que completan el paso de misterio. La disposición, cuidadosamente elaborada por el equipo de priostía de la Hermandad de las Aguas, ha convertido el templo trianero en un espacio de contemplación que une historia y fe.

Recreación de una estampa histórica

Los priostes han diseñado la instalación tomando como referencia la estampa de 1909, una de las más recordadas en la memoria de la corporación. El montaje busca recrear con la mayor fidelidad y respeto la estética propia de aquel tiempo, recuperando un modo de presentación que conecta directamente con la tradición de la hermandad.

Con esta propuesta, la priostía no solo realza la solemnidad de las imágenes titulares, sino que también ofrece a los fieles la posibilidad de contemplar una evocación patrimonial de gran valor simbólico, vinculada a la trayectoria histórica de la cofradía del Arenal.

Una puesta en escena cargada de sentido

La elección del altar mayor como ubicación refuerza la centralidad devocional del conjunto, mientras que la incorporación de las figuras secundarias del misterio completa el relato visual que define la identidad de la hermandad. La iniciativa, constituye un nuevo testimonio del esmero con que la priostía trabaja para custodiar y transmitir el legado de la corporación.