El Cristo de las Penas de Santiago estará en la Magna

El «Moreno de Santiago» es la imagen penitencial más antigua de cuantas procesionan en Andalucía

La Junta de Gobierno de la Hermandad de Las Penas de Santiago acaba de confirmar que el Cristo de las Penas, el crucificado más antiguo de cuantos procesionan en Andalucía, y la Virgen de los Desamparados, estarán en el Vía Crucis Magno que se celebrará en Córdoba el próximo mes de octubre. El pasado dia 19 de Marzo, Festividad de San José, la Hermandad recibió por parte de la Agrupación de Cofradias de Córdoba la invitación a participar en el Magno Via Crucis con motivo del 600 Aniversario del Rezo del Santo Via Crucis en Occidente y la conmemoración del Año Jubilar «Peregrinos de la Esperanza» que se celebrará el próximo mes de Octubre.

La Junta de Gobierno, reunida en Cabildo de Oficiales el dia 28 de Marzo, ha decidido aceptar dicha invitación, formando parte de este Acto Histórico con el Santisimo Cristo de las Penas, el Moreno de Santiago, junto a Nuestra Señora y Madre de los Desamparados y San Juan Evangelista. La corporación de Santiago ha querido agradecer a la Agrupación de Hermandades y Cofradias y al Obispado de Córdoba la consideración de tener a bien que la devoción al Crucificado más antiguo de las Hermandades Cordobesas participe en este Magno evento.

El.Cristo de las Penas y la Virgen de los Desamparados

La Imagen del Santísimo Cristo de las Penas es de autor anónimo, situándolo muchos expertos en el siglo XIII, lo que le convertiría en testigo directo de la cristianización de la ciudad de Córdoba por el rey Fernando III, allá por el 1236. Estéticamente, la imagen muestra una gran analogía con los crucificados que se tallan en nuestra ciudad en la segunda mitad del siglo XVI, aunque el autor se inspiró en las formas manieristas que imperaban en la ciudad en los últimos años del quinientos.

La imagen fue restaurada en 1984 en Sevilla por Francisco Peláez del Espino. Durante la restauración se realizaron pruebas a la madera para determinar su procedencia, las cuales resultaron inútiles debido a que, por su gran antigüedad.

La iconografía responde a la de Cristo muerto, con la cabeza inclinada a la derecha y abundante cabellera. La cabeza lleva corona de espinas formada por dos ramas llenas de púas, tipología que se prodiga en los crucificados de la ciudad hasta los días del manierismo. Otro elemento que llama la atención, porque lo desvincula de la estética propia del gótico, es el tratamiento del perizoma, anudado al lado izquierdo.

La cruz es arbórea realizada en madera de ukola por Ricardo Castillo Gutiérrez en 1956. En 1994 se le hizo una nueva, la cual sólo luce en su Estación de Penitencia, utilizándose la de 1956 el resto del año; lleva el títulum en madera, muy sencillo, con las letras INRIpintadas en negro. Hasta los años ochenta, lució sobre su cabeza potencias de alpaca sobredorada y, algunos años procesionó llevando un sudario de Damasco rojo que cubría al original que lleva tallado.

La Virgen de los Desamparados es obra del sevillano Antonio Eslava Rubio, siendo adquirida por la Hermandad el 17 de marzo de 1973 y bendecida por José María Cirarda, entonces obispo de Córdoba. Los daños que le ocasionó el incendio de 1979 provocaron que fuera restaurada por Juan Ventura en febrero del año 1980 quien, además de restaurarla, procedió a la fijación total de la encarnadura. Procesionó bajo palio, acompañada de la imagen de San Juan Evangelista hasta 1987, pasando a ser parte del misterio de la Hermandad de Santiago, conformando uno de los más bellos y señeros de Córdoba.​

Es una imagen de candelero, que lleva talladas la cara y las manos en madera de pino de Flandes. Morfológica e iconográficamente, responde al gusto neobarroco. Tiene rostro maduro, de pálidas carnaciones, ojos y lágrimas de cristal y pestañas de pelo natural. María eleva la mirada al cielo, y en la expresión del rostro, de facciones redondeadas, grandes ojos enmarcados por arqueadas cejas y entrecejo fruncido y boca entreabierta con labios temblorosos, concentra toda la grave carga del dolor. Las manos, artísticamente movidas, refuerzan el sentimiento de pesar que quiere transmitir la imagen.

San Juan también es obra de Antonio Eslava. Fue realizada en 1978 y restaurada por Juan Ventura en el año 1980. Es una imagen de vestir, pero su estructura interna es de madera desbastada. Aparece con aspecto juvenil, con la cabeza levemente hacia la derecha, mirando a María; sus rasgos fisonómicos responden a los habituales en la representación del joven apóstol, de rostro aniñado, imberbe, con bigote incipiente, ojos castaños y óvalo acusado; el cabello abundante, tratado en sueltas guedejas. Las manos han sido hábilmente trabajadas y su movimiento está en relación con el diálogo que trata de entablar con la Virgen.