«El día en que la Madre del Soberano sale a la calle para sanar los males del mundo»

Toda Sevilla está preparada. Los intensos días vividos en el mayor templo de la archidiócesis, en torno a la Reina de San Gonzalo, han llegado a su punto culminante. La Virgen de la Salud va a ser coronada por Sevilla en el transcurso de una ceremonia presidida por al arzobispo Juan José Asenjo. Una misa estacional en el altar del Jubileo en la que se cumplirán los sueños de generaciones enteras y el deseo incontenible, a flor de piel, de los vecinos de un barrio, que han peregrinado día a día, para estar con su Madre en todos y cada uno de los instantes en que ha estado habitando la Catedral hispalense.

Tras la intensidad de la coronación canónica, vendrá la calma, y luego, la apoteosis. A las 16:30, la cruz de guía que abrirá el cortejo traspasará la Puerta de Palos, y sonará el son inconfundible de las Cigarreras para anunciar que el éxtasis, que permanecerá intacto hasta altas horas de la madrugada comienza a precipitarse por cada uno de los adoquines que conducen desde el corazón de la ciudad hasta el trono de la dolorosa de Ortega Bru, allá en el Barrio León. 

Medio centenar de hermandades acompañará a la Virgen de regreso a su feudo, amén de un cortejo que superará ampliamente el millar de hermanos y todas las cuadrillas costaleras de la cofradía, también los hombres del Soberano, que tendrán el privilegio de volver a llevar a su Madre en uno de los días más importantes de la historia de la hermandad del Lunes Santo, una jornada que será recordada para siempre. La llegada a Triana multiplicará la intensidad hasta límites insospechados, cuando la Virgen camine envuelta en las miles de flores de papel y banderas que los devotos han dispuesto para otorgar a la procesión del colorido que merece un acontecimiento de estas características.

La Virgen de la Salud, acompañada magistralmente por la Banda de Santa Ana de Dos Hermanas, experta ya en estas lides, glorificará cada instante de esta histórica y maravillosa procesión en la que de nada servirán los relojes. A los rumores de que la hora de entrada se retrasaría hasta más allá de las seis de la mañana, la hermandad respondió con un itinerario que sitúa la frontera de la llegada al hogar en las cuatro. Nada importa, todo el mundo es plenamente consciente de que los horarios en casos como este están para ser perfectamente incumplidos. Así ha sido siempre, y así ha ser. Hoy es el día en que Ella ha de repartir Salud por todos y cada uno de los corazones que se encuentre a su paso, para curar las aflicciones de todas las almas que la busquen. Hoy es el día en que la Madre del Soberano sale a las calles de Sevilla para sanar los males del mundo Que así sea.