Fiesta en Molviedro, como cada Domingo de Ramos, cuando el cortejo nazareno que precede el caminar de Nuestro Padre Jesús Despojado de sus Vestiduras y María Santísima de los Dolores y Misericordia salen a las calles de Sevilla para precipitar la esencia de una hermandad diferente por los rincones de la idiosincrasia más profunda de la ciudad de San Fernando. Una cofradía que modifica para siempre con su fragancia cada centímetro que recorre y lo convierte en eternidad y barrio, camino de la Santa Iglesia Catedral. Una corporación que huele a Sevilla por los poros de su piel y que ilumina con su sabor inconfundible la tarde del Domingo de Ramos. Allí estuvo nuestro compañero Benito Álvarez justo en la frontera que separa lo soñado de lo vivido, para dejar testimonio gráfico de su salida a las calles sevillanas.





