Hoy 28 de noviembre se cumplen 43 años desde que falleciera el insigne compositor Antonio Pantión Pérez, nacido en Sevilla el 1 de diciembre de 1898. Cursó sus estudios musicales junto a Joaquín Turina, y mientras estudiaba, dedicaba sus esfuerzos a componer música para el NO-DO, hecho que marcaría una de las marchas más emblemáticas de la Semana Santa. En la faceta que más destacó fue, sin duda, en la de compositor, ya que añadió al patrimonio musical de toda nuestra tierra marchas que han resistido al paso de las décadas y que continúan sonando tras los pasos de palio de Andalucía.
Marchas
como «Expirando en tu Rosario», «Tus Dolores son mis Penas», «Virgen de las Penas» o «Jesús de las Penas», son algunas de las muchas marchas que el compositor sevillano brindó a la Semana Santa de nuestro territorio. Quizá su obra cumbre sea esta última que se ha citado, y es que sin duda una de las estampas más descriptivas de la Semana Santa de Sevilla sea la salida de Nuestro Padre Jesús de las Penas a los sones de la marcha que Pantión compusiera allá por 1943 y que sonara por primera vez el Lunes Santo de aquel mismo año tras la Virgen de los Dolores.
«Jesús de las Penas» fue escrita en Madrid, donde el autor culminaba sus estudios y donde, tal y como se comentaba al inicio del texto, Pantión colaboraba con el NO-DO. Una de estas composiciones para el NO-DO estaba revestida de un marcado corte fúnebre, la cual inspiró al compositor para crear tan maravillosa obra, una de esas composiciones que debiera aparecer en la cruceta musical de cada paso de palio de Hermandades de corte fúnebre o sobrio. Tal fue el éxito de la obra que en el sepelio del autor sevillano en la Parroquia de San Vicente fue interpretada en su memoria. Precisamente debido a la popularidad de la marcha «Jesús de las Penas», una de las camareras de la Virgen de los Dolores de aquella época instó al músico a dedicarle otra marcha a la titular mariana de la Hermandad del Lunes Santo sevillano, la cual resultó ser otra de las marchas emblemáticas de la Semana Santa no sólo de Sevilla, sino de toda nuestra geografía, como lo es «Tus Dolores son mis Penas».
Dos marchas que han ascendido por méritos propios, y con el beneplácito del paso del tiempo, al olimpo de las marchas procesionales, y que describen perfectamente las advocaciones de María Santísima de los Dolores y Jesús de las Penas, de la mano de la personalísima idiosincrasia de la Hermandad de las Penas de San Vicente. Legado imborrable de nuestra Semana Santa.





