No cabe duda de que el año que se avecina se va a vivir con extremada singularidad en el seno de la Hermandad de la Paz y Esperanza de Córdoba. La fecha señalada del próximo 11 de octubre está marcada en rojo en el calendario de miles de devotos de la Paloma de Capuchinos ya que, como es sobradamente conocido, ese día la Niña de Cerrillo será coronada canónicamente. 
Decenas de señales se multiplican en homenaje a esta jornada que se aventura inolvidable, como la lona que adorna desde hace semanas la fachada de la iglesia conventual del Santo Ángel con el espectacular cartel que el pintor sevillano Jonathan Sánchez Aguilera ha concebido para ilustrar este acontecimiento.
En la dinámica de señalar la trascendencia que este hito tiene para la corporación capuchina, la Hermandad ha querido incorporar un elemento dotado de una especial simbología incluso en el Belén que la Hermandad ha dispuesto en este mes de diciembre para conmemorar la venida del Salvador.
Se trata de un pequeño azulejo, con la imagen de Nuestra Señora de la Paz y Esperanza, que está «escondido» en el nacimiento cuya localización la corporación ha querido convertir en un pequeño juego animando a los miles de visitantes que acudan a presenciar la obra a que no encuentren.





