El Capirote, Sevilla, 💙 Opinión

Un evento que pasó desapercibido

El pasado 2 de diciembre la Parroquia de San Gonzalo acogió un acto eucarístico presidido por Marcelino Manzano. A pesar de haber sido anunciado por los medios oficiales del Consejo y de ser el primer encuentro de estas características en la ciudad, las fotos que circulan por la red hablan por sí solas. En Sevilla hay un total de 151 hermandades sacramentales. Pero el acto contó con llamativas ausencias. Y nadie se atrevió a desvelarlas.

A pesar de ello pocos se han hecho eco de un acto que, a tenor del interés despertado, se convertirá pronto en objeto de debate para que en 2020 las dos citas que tendrán lugar de similares características, una en el Cerro del Águila y otra en el Tiro de Línea, con la finalidad de elevar el encuentro a la categoría que se merece.

Callan aquellos que ponen el grito por otros temas de diversa índole. Prefieren guardar silencio quizá porque no encuentran cómo utilizar el tema y convertirlo en arma arrojadiza hacia los dirigentes de turno. Hay quien defiende a capa y espada las imágenes sagradas justificando su presencia acudiendo al Concilio de Trento, pero parecen olvidar que precisamente en este mismo sínodo, en la sesión XIII del 11 de octubre de 1551, donde se aborda el Decreto sobre la Eucaristía, el primero de los capítulos trata sobre la presencia real de Nuestro Señor Jesucristo en el santísimo sacramento de la Eucaristía.

Este capítulo refiere que “Después de la consagración del pan y del vino, se contiene verdadera, real y sustancialmente nuestro señor Jesucristo, verdadero Dios y hombre, bajo la apariencia de aquellas cosas sensibles”. ¿Han visto alguna información manifestando que Dios recorrió la Plaza de San Gonzalo y la escasez de público?

Esta realidad contrasta con otros eventos que suceden en la ciudad. Ayer tuvo lugar el encendido de los enormes ángeles que han instalado este año en la Plaza de San Francisco. Media hora antes de que se iniciase la cuenta atrás para su puesta en marcha apenas podía transitarse por este enclave, así como por zonas aledañas. Dentro de seis meses, será Dios quien recorra las céntricas calles de la capital, en una jornada que sin duda traerá consigo temperaturas más agradables. Y pasará por la Plaza de San Francisco, donde no aguardará el público que se merece. Pero hay quienes prefieren callar para intentar ocultar una realidad que llama la atención, quizá porque entonces tendrían que mirar hacia sí mismos.

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