El hermano mayor del Museo denuncia un bloqueo total en el Lunes Santo y señala a las hermandades y al Consejo de Paco Vélez

Un malestar acumulado

En el programa El Llamador de la radio pública andaluza, el hermano mayor del Museo, Ángel Casal García, recibió al periodista Javier Blanco en su despacho mientras continuaba la convivencia habitual de los lunes tras la misa de hermandad, con la presencia —según se describió— de “mucha gente joven”. Desde allí, Casal detalló, en estilo reflexivo y crítico, el profundo descontento que arrastra la corporación por la posición que ocupa en el Lunes Santo, un malestar que, según indicó, “no es nuevo, sino una reclamación de décadas”.

El responsable del Museo sostuvo que “en absoluto estamos nada contentos” con la situación y que la hermandad vive “una ordenación cronológica y de horarios terribles”, hasta el punto de considerar que están formando “una procesión muy sufrida”, cuya ejecución “no se ajusta para hacer un testimonio de fe adecuado a las calles de Sevilla”.

“Somos la decana y fundadora”: un origen que, afirma, se ignora

Casal insistió en recordar un punto que considera esencial: “somos la decana y fundadora del Lunes Santo”, una afirmación que, dijo, repiten porque “lo somos, junto a la querida hermandad de Las Aguas desde el 2 de mayo de 1923”. Indicó que, a pesar de esa condición fundacional, el Museo se encuentra “en una situación horaria terrible” que contradice incluso lo que marca el propio ordenamiento interno.

Detalló que sus reglas establecen que la estación de penitencia debe realizarse “en la tarde-noche del Lunes Santo”, mientras que el paso de la Virgen de María Santísima de las Aguas “está llegando a la Catedral en la madrugada del Martes Santo”, un hecho que calificó de “terrible” y que, afirmó, vulnera lo que dictan las normas de la corporación.

Propuestas sin respuesta y puertas cerradas

El hermano mayor relató que, durante años, la hermandad ha planteado “diversas propuestas”, aceptando incluso “todas las posibles que hizo en su debido momento el Consejo de Hermandades y Cofradías”. Sin embargo, aseguró que siempre han encontrado “las puertas cerradas”, tanto por parte de las otras ocho cofradías del Lunes Santo como del propio Consejo, al que acusó de no actuar: “no resuelve ni es valiente ni decide absolutamente nada”.

Añadió que los criterios que el propio Consejo define —los llamados “cortes” o “trenecitos”, la norma de que las hermandades cercanas a la Catedral sean las últimas o el límite de las tres de la mañana para regresar a su templo— “no se están cumpliendo”.

Un día “cogido con alfileres” y sin posibilidad de experimentar

Respecto a la falta de diálogo entre las hermandades, Casal atribuyó el bloqueo a “cuestiones de comodidad”. Recordó que el Lunes Santo es uno de los días con mayor volumen de nazarenos, llegando a afirmar que “cuatro cofradías superan los 2.000”, y que en su época como diputado de gobierno ya escuchaba peticiones de más tiempo de paso por parte de algunas corporaciones.

Según señaló, la ausencia reciente de un Lunes Santo completo, con las nueve hermandades en la calle y con una nómina íntegra de nazarenos, ha reforzado la inacción. Afirmó que el día está “cogido completamente con alfileres” y que “no hay forma de probarlo, no hay forma de experimentar ni hacer algunos cambios”.

Apertura del Museo: “Estamos abiertos a todo”

Casal afirmó que la hermandad está dispuesta a estudiar cualquier alternativa que mejore su discurrir. Declaró que “estamos abiertos a todo” y que su objetivo principal es no tener que sacar a la Virgen “a las 21:45 de la noche con un cortejo tan numeroso de monaguillos y jóvenes”, como sucede actualmente.

Subrayó que en la reciente procesión extraordinaria por el 450 aniversario, tanto la Virgen como el Cristo pudieron verse “con la luz del día”, algo que, aunque no afectó a la belleza de las imágenes, dejó aún más claro que el desfase horario de cada Lunes Santo es insostenible.

Un sistema de valoración “ni leído, ni planteado, ni estudiado”

El hermano mayor se refirió a las propuestas técnicas elaboradas por el Consejo, que incluyen puntuaciones y valoraciones para ordenar la jornada: “no las hizo la hermandad del Museo; las hizo el Consejo”. Sin embargo, lamentó que dichas propuestas “no han sido ni leídas, ni planteadas, ni estudiadas, ni a modo de prueba”, porque —según dijo— “hace falta una mayoría cualificada” que nunca se alcanza mientras “ocho hermandades no quieren hacer nunca nada”.

Denunció además una actitud generalizada de inmovilismo resumida en una expresión que, según él, escucha de forma habitual: “madre mía, que me quede como estoy, y tú acarrea con tus circunstancias”.

¿Adelantar la salida? Una opción, pero con matices

Sobre la posibilidad de salir antes o incluso de modificar el recorrido aunque ello suponga seguir entrando tarde, Casal reiteró que “indudablemente estamos abiertos a todo”, pero insistió en que el objetivo debe ser evitar que la corporación llegue “más allá de las tres de la mañana”.

Advirtió que, en un día laborable como el Lunes Santo, algunas hermandades tendrían que hacer esfuerzos significativos: “probablemente va a llegar antes a tu casa habitualmente si tienes que salir antes del Museo”. Aun así, denunció que “por lo que fuera, no están cediendo absolutamente nada”.

Falta de debate frente a los cambios en otros días

Casal lamentó que mientras el resto de jornadas avanza, el Lunes Santo permanece completamente inmóvil. Señaló que cada día se publican noticias sobre modificaciones en el Domingo de Ramos, Martes Santo, Miércoles Santo o Jueves Santo, pero que en su jornada “no hay ninguna posibilidad, ninguna propuesta, ningún debate; ni debate, es tristísimo”.

Añadió que encontrarse con las hermandades del día supone “un cierre total de puertas”, y que el Consejo “sigue permitiendo todas esas opciones de no darle ni una prueba de posibilidad de mejora”.

Un mensaje final de convicción

Pese a la situación, el hermano mayor concluyó con un punto de esperanza. Aseguró que, aunque la jornada lleva años en un punto muerto, mantiene la certeza de que algún día se producirá un avance real: “estoy convencido de que algún año se producirá”.

Declaró, no obstante, que el cansancio es evidente: “estamos cansados de llamar a las puertas y las puertas no se abren”, mientras la cofradía continúa enfrentándose a “problemas nocturnos” que, insiste, podrían resolverse con voluntad de diálogo.


Foto; Elena Aguilar Riqueni