A contracorriente | Se cumplió el secreto a voces

La relación entre las cofradías y sus cargos de confianza suele como eso que los modernos llaman una relación abierta. Esto es, puedes llevar con un capataz y una banda toda la vida, pero los parteners van cambiando.

Esos últimos son las juntas de gobierno, que son una de las partes metafóricas de la relación conyugal y que son las que cada tres o cuatro años (el doble si hay reelección) van cambiando.

Y llega el día en que entre tanto cambio el que decide cambiar de pareja es la parte móvil de esa extraña relación nupcial. Y así la junta de turno decide cambiar de capataz o de bandas.

Ese último caso es el de La Milagrosa, que se ha cargado a las bandas del tirón, sin contemplaciones, con mensajes agradecidos, como aquel del ex que te dijo que nunca te olvidaría (¿o fue al revés?). Pero se acordaría ti, claro está, mientras otra banda te toca las marchas.

El caso de La Milagrosa es curioso, si se tiene en cuenta que Redención ha sido su única banda y ha sido una pareja fiel. Y lo mejor es que la formación atesoraba más belleza conforme pasaban estos últimos años.

Hubo, en cambio, quienes durante meses hicieron su trabajo insinuando que la otra banda, como su nombre indica, son los Reyes de lo atractivo, como Angelina Jolie en la buena época.

Tanto fue así que hubo quien debió creer que Redención era una banda de Sudán del Sur y que por eso, desde algunos sectores, se les podía tratar sin respeto alguno.

Pero es lo que tienen las relaciones abiertas, que una de las partes busca experiencias nuevas, el asunto está en la siguiente ocasión en que se busque esa nueva emoción interior.