El Hermano Mayor en funciones de la Hermandad de la Corona de Sevilla se despide con un extenso balance de gestión: «El tiempo ha pasado como un suspiro»

Víctor Antonio de Padilla Mesa concluye su mandato con un emotivo mensaje a los hermanos, repasando los principales retos superados y los logros alcanzados durante los últimos cuatro años

Concluida la legislatura que iniciara hace cuatro años al frente de la Hermandad del Santísimo Cristo de la Corona y Nuestra Señora del Rosario, su hermano mayor en funciones, Víctor Antonio de Padilla Mesa, ha querido dirigirse por última vez a los hermanos mediante una emotiva misiva en la que, además de su despedida, realiza un exhaustivo repaso a la gestión realizada por la Junta de Gobierno que ha presidido.

“El tiempo ha pasado como un suspiro”, afirma Padilla en una carta en la que transmite la profunda vivencia espiritual y fraternal que ha supuesto para él presidir la corporación, subrayando la intensidad con la que ha vivido la Hermandad y la cercanía con muchos hermanos. Una experiencia, en sus palabras, que ha compensado ampliamente el esfuerzo y dedicación entregados.

Una herencia crítica: deuda, ausencia de actas y falta de regularización jurídica

Nada más tomar posesión del cargo, la Junta de Gobierno se topó con una situación interna compleja, con serias carencias en los ámbitos administrativo, jurídico, económico, patrimonial e institucional. Padilla denuncia la inexistencia de actas de cabildos de oficiales y generales —documentación fundamental tanto para la transparencia como para la construcción de una memoria corporativa fiable—, así como la ausencia de fondos bancarios y la existencia de una deuda cercana a los 14.000 euros.

Dificultades que obligaron, incluso, a realizar aportaciones económicas personales para afrontar gastos inmediatos como los de notaría, tasas o trámites necesarios para la legalización de la nueva Junta.

Seis años sin rendición de cuentas ante el Arzobispado

Uno de los puntos más delicados, recuerda, fue la falta de rendición de cuentas ante la autoridad eclesiástica durante los seis ejercicios previos, lo que bloqueaba jurídicamente el reconocimiento oficial de la Hermandad. Esta anomalía, junto con una deuda pendiente con el Consejo de Hermandades —relativa a un anticipo para la restauración de la Virgen del Rosario cuyo uso final no quedó suficientemente documentado—, exigió una inmediata regularización contable.

Reforma fiscal, alta en Justicia y transparencia económica

Para resolver esta situación, la Hermandad procedió a la presentación retrospectiva de las cuentas y contrató los servicios de un asesor fiscal y contable. Gracias a ello, se logró regularizar la situación ante el Arzobispado, inscribir a la Hermandad en el Registro de Entidades Religiosas del Ministerio de Justicia, y obtener un CIF definitivo.

Además, la corporación se acogió a la Ley de Mecenazgo, lo que permite desde ahora que los hermanos puedan deducirse las cuotas y donativos en sus declaraciones de la renta. En palabras del hermano mayor en funciones, estas reformas no sólo fortalecen la posición institucional de la Hermandad, sino que garantizan transparencia y sostenibilidad a largo plazo.

Superación de la deuda y nuevo saldo positivo

Fruto de esta gestión, se logró extinguir completamente la deuda heredada y abonar a los acreedores las cantidades debidas. A día de hoy, afirma Padilla, la Hermandad concluye su mandato con un saldo positivo de aproximadamente 7.000 euros.

Modernización de la secretaría y revitalización de la comunicación interna

La reestructuración administrativa no se limitó a lo económico. El hermano mayor destaca las graves carencias detectadas en el funcionamiento de la secretaría, que dificultaban tanto el control de las cuotas como la comunicación con los hermanos. Tras una profunda reorganización, se ha logrado una mayor fluidez comunicativa que ha derivado en una participación más activa en la vida de la Hermandad.

Un notable avance patrimonial: enseres, restauraciones y arte

En el plano patrimonial, Padilla enumera una serie de importantes adquisiciones y restauraciones realizadas durante su mandato. Entre ellas se encuentran la nueva cruz de guía, la culminación de las cartelas del paso procesional, el avance en la talla del canasto, los evangelistas de las esquinas del paso, faldones, paños de altar, la restauración de lámparas y candelabros, así como la inclusión de flores liofilizadas para el embellecimiento permanente de las capillas.

Especial mención merece también la restauración de la ráfaga de la Virgen del Rosario, la nueva cruz del Señor para el Viernes de Dolores y la corona de espinas que estrenó en la última Estación de Penitencia. En el ámbito pictórico, se incorporaron al patrimonio obras como el cartel del XXV aniversario, las papeletas de sitio conmemorativas, diplomas y carteles anunciadores de cultos extraordinarios.

Mejora institucional y visibilidad corporativa

En materia de relaciones institucionales, la Hermandad logró integrarse oficialmente en la sección de gloria del Consejo de Hermandades, y ha incrementado su presencia en actos de otras corporaciones. Asimismo, se ha recuperado el vínculo con la Asociación de Peritos y Tasadores Judiciales de Andalucía, histórica entidad vinculada a la Hermandad.

Por otro lado, se ha dinamizado la presencia en redes sociales y canales digitales, modernizando la imagen corporativa y haciendo que la devoción al Cristo de la Corona y la Virgen del Rosario traspase los límites locales para alcanzar mayor proyección exterior.

Un legado de normalización y crecimiento

Padilla concluye su carta agradeciendo la entrega de todos los que han trabajado en favor de la Hermandad durante estos años, y dirigiéndose con afecto a todos los hermanos y hermanas. Su gestión, marcada por la normalización jurídica, la estabilización económica y la revitalización institucional, deja a la Hermandad en un momento de clara consolidación y crecimiento tras superar una etapa plagada de obstáculos.

“A todos los hermanos y hermanas del Cristo de la Corona y Nuestra Señora del Rosario, mi más fuerte abrazo”, se despide el hermano mayor en funciones, con emoción y gratitud.