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El viejo costal, Opinión

El hombre conoce el precio de todo, el valor de nada…

Esta frase del irlandés Oscar Wilde, que ya tiene más de un siglo, viene a señalarnos que en esta sociedad de consumo lo importante es tener acumuladas cosas, pero sin conocer en realidad el valor de estas cosas.

Las cosas y las personas tienen todas un precio, y en forma paralela un valor, precio y valor necesariamente ha de convivir a la par, mostrando de cada uno la cara y la cruz del ser humano, de esta forma, podemos presenciar, personas de mucho valor aceptando un miserable precio para mantenerse en su status, y otros de nulo valor y elevadísimo precio.

¿No?, a modo de ejemplo, todos sabemos el precio que tiene un iPhone, sabemos que independientemente de la marca, que el precio será elevado, estaremos totalmente de acuerdo que es así. Pero ¿qué vale más este iPhone, o una buena conversación de sobremesa en familia? ¿qué tiene más precio? ¿qué tiene más valor?

Lo mismo pasa con nuestros gestores, en el ámbito de la política o en el ámbito cofrade, municipal etc. precio y valor son perfectamente mensurables pero indisolubles.

Todas nuestras hermandades presentan a los hermanos las cuentas, con el detalle del precio de cada cosa adquirida, pero que solamente el paso del tiempo sabrá medir si lo adquirido por un precio elevado o bajo, tendrá valor o no.

Así también, el tiempo nos mostrará si la relación precio y valor es el adecuado, por eso cuando una junta de gobierno determina realizar una acción importante, digamos por ejemplo la realización de un palio, de un misterio, una coronación, o cualquier gasto importante, deberá de medir al máximo los dos elementos, precio en el momento de su determinación y valor transcurridos varios años.

Muchas veces pasado el tiempo cosas de poco precio han demostrado tener un elevado valor, y, al contrario.

Ahora solamente nos resta analizar si lo que necesitamos es valor o precio, yo personalmente no deseo saber el precio de nada, y si me interesa mucho el valor de todo, prefiero una buena conversación, al iPhone último modelo, y aunque no está mal tenerlo, es mejor tener lo verdaderamente valioso, es mejor intercambiar ideas y conocimiento con las personas que miserable dinero.

En este intercambio, en el de ideas, al no existir precio alguno, nunca sabremos el valor de lo entregado o recibido, por lo que a lo mejor te llevas un tesoro, y sin saberlo lo entregas a varios de tus contertulios, llegando a ser todos más valiosos, si aún no te has dado cuenta lo verdaderamente importante no es el precio, que todos conocemos, lo importante es el valor, que todos desconocemos.

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