La Fundación Machado ha hecho entrega al Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico (Consejería de Cultura y Patrimonio Histórico) del premio Demófilo 2017 de la Semana Santa, otorgado en 2018, en la «categoría de obra de arte permanente», con motivo de la restauración del manto procesional de la imagen de la Virgen de los Ángeles de la Hermandad de los Negritos de Sevilla.
En el acto de entrega, celebrado en la iglesia de San Luis de los Franceses el miércoles 18 de diciembre, ha estado presente el director del Instituto, Juan José Primo Jurado, junto a la directora general de Innovación Cultural y Museos, María Pía Halcón, en representación de la Consejería de Cultura y Patrimonio Histórico.
El objetivo de la Fundación Machado es el estudio y promoción de la cultura tradicional andaluza y su relación con otras áreas culturales. En este caso, el Premio Demófilo reconoce la labor en materia de conservación del Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico, entidad pública de la Junta de Andalucía que, durante nueve meses de 2017, intervino con una perspectiva multidisciplinar el tejido, bordados y piezas de marfil de este manto procesional diseñado en 1958 por Juan Miguel Sánchez Fernández, y estrenado en la tarde del Jueves Santo de 1961.
Además, el diseñador Álvaro Abril y el bordador Jesús Arco, han recibido el premio concedido por una saya concebida y realizada para la Virgen del Rocío, titular mariana de la hermandad de la Redención. La saya, de estilo neobarroco fue bordada en oro y sedas sobre tisú de color marfil.
Una restauración histórica
En junio de 2016 la Hermandad de Los Negritos anunció que el Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico (IAPH), entidad instrumental adscrita a la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, y la Hermandad habían firmado un contrato para la conservación-restauración del manto procesional de la Virgen de los Ángeles. Diseñado en 1958 por Juan Miguel Sánchez y bordado por las Trinitarias durante tres años, fue estrenado en la tarde del Jueves Santo de 1961. En marzo de 2017 la corporación presentó a medios y devotos el resultado de la intervención. Un resultado que pudo apreciarse con detalle en en Círculo Mercantil donde la pieza permaneció expuesta.
El manto que, en el momento de iniciarse el proceso, se encontraba «en un aceptable estado de conservación, con intervenciones puntuales en los bordados y la sustitución del forro original», está confeccionado en el tejido denominado “tisú” de color celeste bordado en hilo de plata y oro, con engarces de pedrería y piezas de marfil. Presentaba una capa de suciedad superficial, producto del uso y manipulación, que había generado una acumulación de partículas y otros elementos sobre las fibras de los tejidos y los bordados. Se habían detectado además depósitos de cera en algunas zonas e hilos y elementos sueltos provocados por tensiones o roces.
La intervención se basó en el respeto absoluto por el original y en la conservación de este bien cultural para garantizar su perdurabilidad en el tiempo. La metodología que se aplicó responde a un proceso estructurado, cognoscitivo y operativo que ha permitido dar una respuesta viable, racional y factible a las actuaciones que en la obra se desarrollaron. Se realizó un estudio de la contextura de los diferentes tejidos mediante el empleo del microscopio digital y del estereomicroscopio y analizaron varias muestras de los elementos metálicos de los bordados para identificar su composición.
Entre otras actuaciones, la intervención incluyó una limpieza general del tejido y de los bordados, la consolidación y estabilización de elementos degradados y la eliminación de forma controlada de los depósitos de cera. Este proyecto supuso un importante avance en el conocimiento de esta obra textil, única tanto desde el punto de vista material y técnico como histórico y artístico, al ser la primera vez que se aborda su análisis y estudio desde una metodología científica. Entre los datos de interés que han sido resaltados en la presentación, que ha contado con la presencia de Rosa Aguilar, Consejera de Cultura de la Junta de Andalucía, se encuentra la creencia de que el marfil empleado procede de un elefante varón del norte del Congo o Camerún.
Este manto sustituyó al de Rodríguez Ojeda de 1916, en terciopelo azul y bordado en oro, con el que procesionó hasta 1960 Nuestra Señora de los Ángeles. En el diseño del pintor Juan Miguel Sánchez se puede apreciar una obra original alejada del clasicismo de los bordados de época barroca, con una interpretación personal basada en elementos decorativos florales y vegetales de clara estética modernista, muy próxima a la pintura de cartel y mural que desarrolló. Significó un gran avance en los bordados de mediados del siglo XX en la escuela sevillana.
La restauración de este bien mueble se ha realizado conforme a lo indicado en el Informe Diagnóstico y en la Propuesta de Intervención redactados por el IAPH en febrero de 2004 y actualizados en noviembre de 2015, para lo cual se constituyó una Comisión de Seguimiento, integrada por miembros del equipo técnico del proyecto y de la Hermandad, para la coordinación y desarrollo de los trabajos que se han llevado a cabo.
Cabe destacar que es tanta la satisfacción en el seno de la corporación del Jueves Santo que en el transcurso de la presentación, el alcalde de la hermandad, Felipe Guerra Vázquez, ha puesto de manifiesto que en 2018, serán las bambalinas y el techo de palio los que pasarán por el IAPH para ser sometidos a un proceso similar, con lo que quedaría completado el proceso para todos los bordados del paso de palio.






