El lunes comenzarán las labores de reparación tras el incendio en la Mezquita-Catedral de Córdoba

Magna

La ciudad vivió el pasado viernes una noche de inquietud cuando, en torno a las 21:00 horas, un resplandor anaranjado rompió la calma del atardecer: un incendio se había declarado en la Mezquita-Catedral de Córdoba, afectando al sector comprendido entre la capilla del Baptisterio y la del Espíritu Santo, en la zona correspondiente a la ampliación de Almanzor. Las llamas avanzaron con rapidez hacia la cubierta, amenazando con destruir siglos de historia.

El fuego, que fue extinguido en apenas hora y media, evocó inevitablemente el recuerdo del siniestro que asoló Notre Dame de París en abril de 2019, aunque en esta ocasión la rápida intervención de los bomberos evitó una tragedia patrimonial de gran magnitud. Las primeras hipótesis apuntan al posible origen en una barredora, aunque la policía científica mantiene abiertas otras líneas de investigación.

El deán de la Mezquita-Catedral, Joaquín Alberto Nieva, ha elogiado públicamente la actuación del personal del Cabildo, así como la colaboración de bomberos, policía, Protección Civil e instituciones. En declaraciones concedidas a la Cadena COPE, subrayó la eficacia del sistema de detección de incendios, que se activó a las 21:11 horas: “Siempre contamos con vigilantes cuando el templo se cierra al público. Al detectar el fuego, se puso en marcha el protocolo de autoprotección y de salvaguarda de los bienes inmuebles; se avisó de inmediato a los bomberos y en pocos minutos ya estaban trabajando”.

Nieva destacó que la intervención fue tan ágil que, “cuando la noticia comenzó a circular, el incendio ya estaba controlado e inmediatamente extinguido”. Sin embargo, el fuego provocó el colapso de la capilla de la Anunciación y afectó a algunas obras de arte, por lo que este lunes se iniciarán los trabajos de rehabilitación y reconstrucción.

La madrugada del sábado, una vez sofocadas las llamas, los técnicos confirmaron que la estructura del edificio no había sufrido daños, lo que permitió reabrirlo tanto al culto como al turismo ese mismo día. “La zona afectada son unos cincuenta metros de un total de 23.000; se pudo abrir el 98% del templo, garantizando la misa diaria y las visitas, con excepción de la parte acotada”, precisó el deán.