El motivo por el que la cuadrilla de la Buena Muerte no va de mármol a mármol

“Nosotros no pensábamos que íbamos a matarnos cuando nos metíamos debajo”

Durante las últimas dos décadas, el auge del mundo del costal en Córdoba ha sido imparable. Lejos quedaron aquellas cuadrillas de las décadas de los  ’80 y ’90 del pasado siglo, donde no eran pocas las cofradías que se las veían y se las deseaban para completar una sola cuadrilla de costaleros.

En aquellos años, las excepciones eran pocas y pensar en una cuadrilla doblada era poco menos que una quimera, la utopía a la que pocos pensaban que se podía llegar. Si bien, a mediados de los 2000 y tras el camino abierto por capataces como Luis Miguel Carrión, Curro, o Juan Berrocal, entre otros, hizo crecer de forma exponencial la afición por el costal.

Con esos precedentes se ha llegado a la actualidad, en la que “no es que se haya perdido, es que ahora vas a sacar una cofradía y vas con dos cuadrillas. Tu sacrificio es distinto al que había antes. Si tenías que ir de mármol a mármol con el paso medio vacío, era lo que había y lo que conocías y pensabas que salir de costalero era eso. Pues resulta que no”, señalaba el capataz, Rafael Ramírez Galvín, en la primera parte de la entrevista concedida a Gente de Paz.

Exigencia diferente

El capataz analizaba la capacidad de sacrificio y la exigencia a que es sometido el costalero en la actualidad. En este sentido, Ramírez Galvín apuntaba que “los costaleros de ahora conocen el oficio, el esfuerzo físico de una estación de penitencia, reducido a la mitad y con el paso calzado”. 

“No es que se haya perdido, es que ahora te dice ‘que yo no vengo aquí a matarme’. Nosotros no pensábamos que íbamos a matarnos cuando nos metíamos debajo”, precisaba. Esto para aseverar que “sabíamos que era un reto, que había que ir y que había que volver”. 

La gran diferencia para el capataz es que, “ahora, además de ir y volver, le pides al costalero que, además, quiero que andes así y quiero que llegue una vuelta y que hagas esto”.

El ejemplo de la Buena Muerte

Pero el capataz iba más allá y desvelaba que “hay gente que me dice”, sobre Buena Muerte, “Rafa, por qué no la pones de mármol a mármol, o por qué no vas de a ocho, que con dos cuadrillas nos sabe a poco”. 

Al hilo de lo que argumentaba la razón por la que no lo hace: “hoy no se puede hacer eso de mármol a mármol. Eso se lo hago a la cofradía y me dice la hermandad, chiquillo, tú qué haces, si te hemos traído nosotros para que esto esté lleno, cómo vas a ir con 30 nada más”.

Y apostillaba que, “hoy, si no llevas dos cuadrillas, parece que no tienes costaleros. Y eso a las hermandades les crea cierta incertidumbre. Al final, el costalero de hoy está acostumbrado a su media corrida y en ella te va a dar todo lo que tiene”.