El Museo concluye la intervención de la imagen de San Ramón Nonato de Juan de Mesa

Las labores de conservación y restauración son parte esencial de las tareas que tienen encomendadas y forman parte de la responsabilidad de los hermanos que acceden a formar parte de una junta de gobierno, máximo órgano ejecutivo de una hermandad. Labores que permiten que el patrimonio heredado se mantenga convenientemente y luzca siempre con el máximo esplendor.

Labores que adquieren una importancia capital cuando se trata de imágenes devocionales, máxime cuando hablamos de auténticas obras de arte nacidas de la gubia de algunos de los mayores genios de la imaginería. Es el caso de la hermandad del Museo, que acaba de reponer al culto la imagen de San Ramón Nonato, de la que ya les hablamos en un interesante artículo de nuestro compañero J. Lorite, tras ser sometida a una intervención por parte del restaurador Manuel Antonio Ruiz-Berdejo Cansino, hermano de la corporación.

La restauración, acometida tras el necesario estudio de las diferentes patologías existentes, comenzó con la consolidación preventiva del soporte. Tras el desmontaje de las diferentes piezas que conforman la imagen, Ruiz-Berdejo procedió a realizar una fijación preventiva del estrato pictórico, con cola de animal y papel de seda. Posteriormente, acometió la eliminación de las piezas metálicas que dañaban el sostenimiento del cuerpo, que han sido sustituidas por espigas de madera.

El siguiente paso consistió en la limpieza de la suciedad, de origen mecánica y química, existente en manos y rostro, provocada por la oxidación de barnices, la retirada de repintes, el estucado en las partes perdidas, el enrasado del estuco, la pertinente reintegración cromática y, finalmente, sometió a la talla a un barnizado. La intervención concluyó con la colocación de un nuevo candelero y brazos articulados, la implantación de una nueva sujeción de la cabeza al cuerpo y el tapizado del nuevo candelero, con lo que finalizó un proceso que ha devuelto todo el esplendor a la imagen.

Cabe destacar que el busto de San Ramón Nonato que se halla en la Capilla de la Hermandad del Museo, está atribuido al afamado imaginero cordobés Juan de Mesa, fechada en el siglo XVI. Debe su nombre a que su nacimiento se produjo después de haber fallecido su madre. Viste el hábito blanco de la Orden Mercedaria, sobre el cual lleva la esclavina color púrpura propia de su condición cardenalicia; porta un ostensorio o custodia en la mano derecha, y en la izquierda la palma con tres coronas (castidad, elocuencia y martirio) que distinguen a los mártires de la fe.

Cuenta la leyenda que San Ramón Nonato fue hecho cautivo y, aun así, continuó predicando el evangelio. Para impedirlo le abrieron agujeros a hierro candente en sus labios para colocarle un candado y cerrar su boca. Nuestra Hermandad siempre ha estado ligada a la Orden Mercedaria, que fue fundada por San Pedro Nolasco para el rescate de los cautivos cristianos que eran apresados y llevados al norte de áfrica. Mantiene gran devoción por ser el santo patrón de los partos, parteras, niños, y las embarazadas.