La Junta de Gobierno de la Hermandad de Jesús Nazareno de Aguilar de la Frontera ha convocado a sus hermanos, este 12 de enero, a la celebración de un Cabildo general de carácter extraordinario con el objetivo de recabar la autorización para realizar las gestiones necesarias para realizar un estudio por parte del Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico con vistas a la restauración del Señor. Un traslado que ha sido aprobado por los hermanos y que se producirá el próximo 29 de enero. La imagen estará retirada del culto dos semanas, antes del Miércoles de Ceniza, con el objetivo de que regrese para los cultos de Cuaresma junto a su Madre, la Virgen de la Amargura.
La Junta de Gobierno recuerda que como ya se comunicó a los hermanos en la Junta Extraordinaria anterior al traslado de Nuestro Padre Jesús Nazareno a la ciudad de Córdoba para la Magna Exposición, la Imagen tiene deteriorada la mascarilla de forma que es necesario, desde hace años, ir observando y siguiendo este deterioro. Dentro del afán de continuo trabajo de esta Junta de Gobierno, hace algunos meses, surgió la posibilidad de contactar con el Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico, existiendo cierto interés por parte de ellos en el estudio y restauración del Nazareno y, como no podía ser de otra forma, también por parte de la corporación.
Una vez hechos los contactos iniciales para comenzar a trabajar, la hermandad ha recibido varias comunicaciones y, habiendo recibido la última de ellas hace unos días, se ha comunicado a la cofradía que para dicho estudio y presupuesto de restauración era necesario el traslado de Nuestro Padre Jesús Nazareno a las instalaciones de dicho Instituto en Sevilla.
La Imagen titular de la Cofradía es Ntro. Padre Jesús Nazareno. Cuando a finales del siglo XVI se creo la cofradía nazarena, ya existía una Imagen de busto redondo para procesionar. Sin embargo, de esta primitiva escultura se desconoce quien fue su autor. En cuanto a la Imagen titular actual, en los años 80 se llego a decir que pertenecía a la escuela napolitana, e incluso se llego a señalar como autor a un tal Giacomo y con su fecha de realización el año 1596, llegando a Aguilar en 1600. Los estudios históricos-artísticos más especializados han tendido a ubicarla en la escuela barroca granadina del ultimo tercio del siglo XVII y principios del XVIII, aproximándolo al taller del escultor José de Mora.
Llamas León va más allá, al afirmar que haciendo conjeturas podríamos figurar que la cabeza y las manos podían haber sido colocadas en el candelero de un cristo anterior, incluso dejando los pies antiguos, pues estos no son de la calidad artísticas de los otros elementos. A mediados de la década de los 80 se acometió la tarea de la profunda restauración de la Imagen Titular. Realizada finalmente por el escultor cordobés Miguel Arjona.
En 1985 se discutió si se realizaba un cuerpo nuevo a Jesús o se restauraba el que tenia. Se solicito el necesario permiso a la Comisión Diocesana de Patrimonio Cultural, que accedió a que se desarrollara el proyecto de realizar un cuerpo al no corresponder el que tiene con la cabeza y manos. En 1996 se concluyo la misma a cargo de Miguel Arjona.
Actualmente la Imagen nazarena, es de madera policromada, siendo una talla de vestir. Cuerpo realista y alargado, con la anatomía bien marcada, inclinado hacia delante para soportar el peso de la cruz sobre su hombro izquierdo, y con la pierna derecha adelantada, dando la sensación de avanzar. En el hombro derecho presenta un resorte mecánico con el que se articula el brazo para realizar la bendición. Cabeza con pelo tallado y muy pegado a la misma, recogiéndose en la nuca, aunque se presenta cubierto con una peluca de pelo largo natural y oscuro. Rostro sin dramatismo, con leves muestras de dolor, acentuándose el sentimiento de tristeza. Mirada penetrante, dando pie a la emoción del espectador.
Frente con varias arrugas, al fruncir el ceño. Cejas arqueadas. Nariz larga y fina. Boca entreabierta y tallada milimétricamente. Barba oscura, bífida y con surcosmás profundos que los de la cabeza. Cuello con venas y tendones bien marcados. Manos con una anatomía que raya la perfección anatómica, representándose claramente las venas, tendones y músculos. Pies menos trabajados. Policromía clara y mate, cuerpo blanquecino, salvo los pómulos y la frente que presentan ligeros toques oscuros, prestándose especial atención al colorido de las venas y, de los escasos hilos de sangre que caen por la nariz, las comisuras de los labios y el cuello.





