El Nazareno de la Rambla estará en la Magna

La asamblea extraordinaria de hermanos de la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno de la Rambla, una de las joyas patrimoniales en la provincia andaluza, ha aprobado por amplia mayoría que el impactante Nazareno del insigne escultor cordobés Juan de Mesa estará presente en la exposición Magna que tendrá lugar en la ciudad de Córdoba en el mes de septiembre, certificando así la participación de una de las imágenes cuya presencia era más esperada de cuantas estaban aún pendientes de confirmarse. Un cabildo extraordinario que se ha celebrado en la casa hermandad de la corporación este mismo Domingo.

La imagen de Jesús Nazareno de La Rambla es una de las obras más sobresalientes del escultor cordobés Juan de Mesa. Fue terminada en 1622, es decir, dos años después que la talla sevillana de Jesús del Gran Poder, del mismo autor, cuyos rasgos sigue estrechamente. Fue concebido para vestir, aunque, a diferencia del Nazareno del Gran Poder, el de La Rambla tiene totalmente tallado el cuerpo, las piernas y el sudario.

Posiblemente en 1727, en que se reemplazó la antigua cruz procesional por la actual de plata, sufrió la amputación de parte de la cabellera que cae sobre el hombro. En 1812 los franceses quemaron la iglesia y la imagen quedó totalmente ennegrecida. Esta pudo ser la causa de una intervención sobre la policromía de la cabeza y las manos documentada en 1841. Durante la misma se rascaron las encarnaciones del rostro y las manos y se sustituyeron por una gruesa preparación y un color pálido donde se enfatizaban golpes, moratones violáceos y sangre anaranjada. El pelo fue también repintado, aunque sin eliminar la policromía anterior.

En 1958 dos operarios del escultor Antonio Castillo Lastrucci repararon las articulaciones de los brazos, añadieron algún fragmento y numerosas espinas perdidas a la corona, aplicaron una veladura en manos y rostro y retocaron algunos desperfectos del cuerpo y las piernas estucándolos y repintándolos. Con posterioridad ha habido más intervenciones, como el repinte con óleo de todas las partes ocultas por la túnica, la aplicación de betún de Judea a toda la imagen y, en la década de 1980, la reposición de las espinas perdidas de la corona. La peana actual debió colocarse en sustitución de una anterior entre 1841 y 1958.