El pasado 28 de marzo se confirmó el secreto a voces de que la gaditana hermandad del Perdón suspendía definitivamente su salida procesional prevista para la próxima madrugada del Viernes Santo. Como es de sobra conocido, el conflicto tuvo su origen en la decisión del Consejo Local de Hermandades que impuso que la Cofradía debía estar en la Catedral a las 2:35 de la madrugada del Viernes Santo y la consecuente obligación de que la Hermandad no saliera a las 3 tal y como está reflejado en sus estatutos.
A la vista de la imposición, la asamblea general de hermanos reunida en Cabildo el pasado 17 de marzo tomó la determinación de no realizar su salida procesional este año si bien dejaban la última palabra en manos de la junta de Gobierno de la Corporación que ratificó la medida el mencionado 28 de marzo, amparándose en la norma 2ª de su Reglamento de Régimen Interno por “Causa de fuerza Mayor” y “Por Falta de Medios Económicos”. Así mismo la corporación comunicó esta decisión al Consejo de Hermandades y Cofradías, y adicionalmente se le hizo entrega de la Documentación requerida para la convocatoria de Cabildo General de Elecciones para el viernes 9 de junio.
La reacción del obispado de la Diócesis de Cádiz ha sido fulminante; no autorizar las elecciones de la hermandad alegando que la corporación se halla en una situación de no obediencia, es decir, un castigo en toda regla. Desde Palacio, el delegado diocesano de hermandades ha asegurado que hasta después de Semana Santa no se tomará medida alguna, si bien no ha precisado cuánto tiempo habrá que esperar para que se adopte una decisión al respecto. No es la primera vez que un conflicto de este calibre deriva en enfrentamiento abierto y en el nombramiento de una Junta Gestora. De momento, habrá que esperar para comprobar en qué termina todo este turbio asunto.





