El obispo de Huelva reclama “esclarecer la verdad” y actuar “con justicia” tras la tragedia ferroviaria de Adamuz en una misa funeral multitudinaria con la presencia de los Reyes

La misa funeral celebrada este jueves en el Palacio de Deportes Carolina Marín de Huelva por las víctimas mortales del accidente ferroviario de Adamuz (Córdoba) se ha convertido en un clamor de dolor, solidaridad y exigencia moral. Durante la ceremonia, el obispo de Huelva, Santiago Gómez Sierra, reclamó la necesidad de “esclarecer la verdad” y actuar “con justicia”, con el objetivo de evitar que tragedias semejantes puedan repetirse en el futuro.

Un duelo colectivo por 45 fallecidos, 27 de ellos onubenses

El siniestro ferroviario, que dejó un balance de 45 personas fallecidas, entre ellas 27 de la provincia de Huelva, ha sacudido profundamente a la sociedad andaluza. En este contexto, el prelado subrayó que existe un compromiso colectivo con las familias afectadas, recordando que el sufrimiento no desaparece cuando se apagan los focos mediáticos.

La asistencia al funeral superó las 4.300 personas, en una muestra multitudinaria de acompañamiento.

“El sufrimiento no termina cuando se acallen las noticias”

En su homilía, Gómez Sierra proclamó que es imprescindible aclarar lo sucedido y responder con justicia, para que el sacrificio de las víctimas no sea olvidado. Advirtió además de que el duelo de las familias no concluirá con el final del acto público, sino que requerirá una tarea prolongada de acompañamiento y reparación, especialmente por parte de quienes ostentan responsabilidades públicas.

Gratitud a los primeros auxilios y a los equipos de emergencia

El obispo expresó que los asistentes se habían reunido “con el corazón abatido”, trasladando su pésame y cercanía. En medio del dolor, quiso también detenerse para agradecer a quienes acudieron en primer lugar: los vecinos de Adamuz, los equipos de emergencia, sanitarios, fuerzas de seguridad, voluntarios y personal de apoyo.

Presencia de los Reyes y de las principales autoridades del país

Un total de 336 familiares de los fallecidos estuvieron acompañados por numerosos ciudadanos y por una amplia representación institucional. Entre los asistentes se encontraban los Reyes de España, Felipe VI y Letizia, así como el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno.

En representación del Gobierno central acudieron la vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, María Jesús Montero, además de los ministros Ángel Víctor Torres (Política Territorial) y Luis Planas (Agricultura, Pesca y Alimentación). También asistió el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo.

Una celebración concelebrada por cuatro obispos y más de cien sacerdotes

La misa fue oficiada por Santiago Gómez Sierra y concelebrada por otros tres obispos: el presidente de la Conferencia Episcopal Española, Luis Javier Argüello; el obispo emérito de Huelva, José Vilaplana; y el obispo de Córdoba, Jesús Fernández.

Junto a ellos participaron más de un centenar de sacerdotes diocesanos procedentes de otras diócesis, entre ellos el párroco de Adamuz, Rafael Prados.

La primera lectura, del Libro de las Lamentaciones, fue leída por Liliana Sáenz, hija de Natividad de la Torre, una de las víctimas onubenses.

Una tragedia que irrumpe “como un golpe inesperado”

El obispo describió el accidente como un golpe repentino que ha sumido a la sociedad en el duelo por las víctimas mortales, la preocupación por los heridos y el desgarro de los familiares. En sus palabras, elevó una oración por los fallecidos, pidiendo que Dios les conceda el descanso eterno y los abrace en su infinito amor.

Mensaje directo a los Reyes y agradecimiento a las instituciones

Tras dirigirse a los familiares, Gómez Sierra dedicó unas palabras a los monarcas, destacando que su presencia supone un gesto de cercanía y solidaridad no solo con las víctimas, sino con toda la sociedad de Huelva, Andalucía y España, conmocionada por la tragedia.

Igualmente, agradeció la presencia de las autoridades y de quienes prestan servicio a la comunidad en estos días de dolor compartido.

Esperanza en medio de la oscuridad y lágrimas sin respuestas fáciles

El prelado concluyó recordando que el sufrimiento humano necesita ser acompañado, y que incluso en la noche más oscura es posible vislumbrar un rayo de esperanza al alzar los ojos a Dios. En referencia al Libro de las Lamentaciones, evocó a un pueblo devastado cuyas lágrimas son también las de quienes han perdido a sus seres queridos, así como las de comunidades cristianas y de una sociedad española que no encuentra explicaciones sencillas ni respuestas rápidas ante una tragedia de tal magnitud.