Jaén

El Obispo de Jaén inaugura en Baeza la fase diocesana del sínodo de la participación

La Iglesia universal vive un momento histórico. En el día de ayer, se abrió, en la Catedral de Baeza, la fase diocesana del sínodo de la sinodalidad, que pretende, hasta 2023, buscar la participación y la opinión de todos los que forman la Iglesia católica para seguir avanzando juntos.

El Obispo de Jaén, Don Amadeo Rodríguez Magro, ha abierto la fase diocesana, después de que el pasado domingo, el Papa Francisco inaugurara el Sínodo en el Vaticano. Un tiempo que llegará hasta el próximo mes de marzo y en el que, desde ya, se pide la colaboración a todos los que son y se sienten parte de la Iglesia. Un camino que ya se ha preparado a través de materiales y de reuniones para que llegue hasta Roma la opinión, inquietudes y compromiso de todos los cristianos del mundo.

Una ceremonia solemne la de Baeza, que estuvo concelebrada por un centenar de sacerdotes. Junto al Obispo y los presbíteros, la Catedral de la Natividad contó con la presencia de cientos de jiennenses que se han unido al inicio de este acontecimiento extraordinario de la Iglesia y que han llegado desde todos los puntos de la geografía diocesana.

Homilía

El Prelado del Santo Reino quiso subrayar el momento único que va a comenzar y que concluirá en Roma en 2023 y la particularidad de este sínodo, que no parte de la opinión de la jerarquía eclesiástica, sino que viene dada por la participación del pueblo de Dios que camina junto.  “Convocados por el Papa Francisco, participamos, como pueblo de Dios en Jaén, en un Sínodo, en el que también estarán junto a nosotros la multitud de las Iglesias locales del mundo entero, con las que compartimos la fe en Jesucristo y constituimos la universal. Lo que hoy hacemos es una responsabilidad y un honor. Pedro quiere escuchar el sentir de toda la Iglesia, quiere que intervengamos en las ocupaciones y preocupaciones del caminar del pueblo cristiano”.

En este sentido, Don Amadeo subrayó que bajo el lema que se desarrolla el sínodo, “Por una Iglesia sinodal: comunión, participación, misión” tiene aparejado un trabajo común de la familia de los Hijos de Dios: “En la diversidad que mostramos y que verdaderamente somos, todos los que estamos unidos en nuestro Bautismo común caminaremos en la misma dirección”. A lo que ha añadido, “es necesario, por tanto, que todos entendamos que la sinodalidad es mucho más que la celebración de encuentros eclesiales y asambleas de obispos, o una cuestión de simple administración interna de la Iglesia; la sinodalidad indica la específica forma de vivir y obrar”.

Después, interpelando a los presentes, el Obispo los exhortó: “queridos diocesanos: ¿Estamos dispuestos a la aventura del camino o estamos temerosos ante lo incierto y preferimos refugiarnos en las excusas del “no hace falta” y del “siempre se ha hecho así”? Si estáis dispuestos y dispuestas a esta aventura, id dándole vueltas en vuestro corazón cristiano y eclesial a esta pregunta: ¿Cómo realizar hoy, a diversos niveles (desde el local o universal) ese caminar juntos que permite a la Iglesia anunciar el Evangelio, de acuerdo a la misión que le fue confiada; qué pasos del Espíritu se nos invita a dar para crecer como Iglesia sinodal?”

Para finalizar, les pidió a todos: sacerdotes, consagrados y laicos, poner en práctica los tres verbos del Papa Francisco para seguir haciendo de esta una Iglesia abierta y para todos: “Estoy convencido de que lo haremos muy bien el camino sinodal poniendo servicio generoso y abnegado con estos tres verbos que nos ha señalado el Papa Francisco: ENCONTRAR, ESCUCHAR, DISCERNIR”.

La celebración eucarística concluyó con un acto de envío y de compromiso para trabajar entre todos en este tiempo en el que el Pueblo de Dios tiene la palabra, la participación necesaria para hacerse oír en medio de la Iglesia como una única voz al unísono, pero con muchos matices y opiniones.

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