La cortina de humo se destapó en pleno confinamiento
Carrera oficial, Madrugá y Sábado Santo. Esos son tres de los asuntos candentes de la Semana Santa de Córdoba y tienen su enjundia y particular idiosincrasia. El itinerario común no acaba de convencer en algunos de sus apartados, incluido el actual recorrido, pero lo más sangrante es que se pagan precios de semilunar por pocos de visibilidad reducida ¿Impensable? Pues pasa en la capital califal, como por ejemplo en los laterales de la calle Torrijos.
Ello sin olvidar que abrir las dos direcciones en la Puerta de Santa Catalina (a izquierda y derecha) casi supuso un trauma para el anterior equipo de gobierno de la Agrupación de Cofradías, pese a que con ello solo se solucionaba parte del problema de las dobles vueltas a la carrera oficial, por parte de algunos hermandades.
Por otra parte, nombrar solo la posibilidad de abrir el Sábado Santo a las procesiones ha sido -y puede que aún lo sea- un auténtico tabú en numerosos sectores, que además se auto erigen como voces autorizadas en la materia. Por experiencia, a no ser que se vayan a Sevilla, no será. Pero con las vísperas pujando, esa opción cobra vida y, hasta cierto punto, depende de la Hermandad del Santo Sepulcro y el consecuente cambio de jornada. No sería poco.
La Madrugá
Pero donde está la harina del costal es en la Madrugá. Para empezar cuenta con una aceptación popular por dilucidar, una vez que no solo fuera protagonizada por la Buena Muerte. Y el segundo apartado es el de mayor enjundia, porque existen dos tesis contrapuestas. Por un lado están los defensores de retrasar los horarios del Jueves Santo, de manera que las últimas cofradías de la jornada precedieran, de forma inmediata, a la de San Hipólito. Una Madrugá a medias. Ya que no habría posibilidad de contemplar pasos en la mañana del Viernes Santo.
Por otra parte se hallan los convencidos de que una Madrugá del Viernes Santo al estilo de Sevilla es posible y está cercana. Las pro y las hermandades de vísperas serían un complemento ideal para la misma, sin olvidar la recolocación de, al menos, un par de cofradías señeras.
El secreto
Y por ahí iban los tiros a finales de 2019 y principios de 2020, en algunos despachos de Capitulares. En esas dependencias no se pensaba exactamente en las corporaciones de vísperas, sino más bien en sumar a cuatro o cinco cofradías de ‘renombre’ en la Madrugá. La idea era simple: con hermandades tipo bulla (las pueden imaginar fácilmente) las calles se llenarían.
Y, para conseguirlo, la idea era ir incrementando la subvención progresivamente, pero ese aumento sería exclusivo para las corporaciones que dieran el sí quiero, las demás se repartirían lo que ya había de base. La idea no partió del equipo de gobierno de entonces y su visto bueno tenia peros. Porque, además del dinero (siempre difícil de justificar) todo pasaba por aumentar las licencias de los horarios de apertura de la hostelería y de hermanos mayores presuntamente implicados que, además de negar la mayor, deslizaban la importancia de recaudar por el asunto de las bandas.
Auténticos juegos malabares en una ciudad con un precedente de Madrugá digno de ser recordado por su estrepitoso fracaso en los ‘90. Pero, aún con todo, se intentó vender en pleno confinamiento, cuando ya estaba todo el pescado, no vendido, sino caducado.





