Advertisements
El Rincón de la Memoria, Sevilla

El palio de Gracia y Esperanza que nunca agradó a los hermanos de la cofradía

Sanando aún las heridas de los convulsos avatares de la Guerra Civil, el cardenal Pedro Segura y Sáenz procedía a la bendición de la Parroquia de San Roque, que fuera pasto de las llamas en 1936. El templo quedaba inaugurado el 2 de julio de 1944 con el fin de celebrar la onomástica del santo titular semanas después, si bien no será hasta el 6 de agosto cuando la cofradía de San Roque retorne a su sede canónica.

Sin embargo, el júbilo del retorno fue truncado el 27 de enero de 1946, cuando se produjo la profanación del Santísimo Sacramento y el hurto de la corona de salida de Nuestra Señora de Gracia y Esperanza. Se trataba de una pieza donada en 1941 por Concepción de la Concha Sierra, camarera de la dolorosa y viuda de Manuel Sarasúa, que fuera Hermano Mayor vitalicio. A pesar de los múltiples ofrecimientos de las distintas cofradías sevillanas, un cabildo general extraordinario de hermanos decidiría que aquel Domingo de Ramos la Virgen de Gracia y Esperanza saliera sin corona.

El 15 de junio de 1946 se presentaron los proyectos para la nueva presea, realizados por Emilio Landa, el hermano José Díaz, Manuel Seco Velasco y Emilio García Armenta. Apenas un mes después, el 17 de julio, la Comisión de Arte del Arzobispado aprobaba el dibujo realizado por el orfebre Emilio García Armenta. La nueva corona se proyectaría en playa de ley sobredorada, sin pedrería y cuatro medallones de esmaltes, serie presidida por la Virgen de los Reyes. Junto a este proyecto, la hermandad encargaría igualmente a García Armenta el reforzamiento y planteado de los varales del palio.

En la Semana Santa de 1947, Nuestra Señora de Gracia y Esperanza luciría por primera vez la nueva corona. La pieza había sido bendecida e impuesto a la dolorosa el 23 de marzo por el cardenal Pedro Segura y Sáenz, el domingo del pregón. Sin embargo, en el Domingo de Ramos de aquel año la cofradía cancelaba su estación de penitencia ante las inclemencias meteorológicas.

En el verano de ese mismo año se presentaron proyectos para las nuevas caídas del palio por García Armenta, Guillermo Carrasquilla, el hermanoFrancisco Ruíz Rodríguez y las Hermanas Trinitarias, siendo este último el que se aprobara, con un presupuesto de 50.000 pesetas. Pero no sería hasta el Domingo de Ramos de 1950 cuando se estrenarían totalmente terminadas las bambalinas del palio. Sin embargo, se trata de un proyecto que no agradó demasiado a los hermanos de la corporación y que debido a la demora en el acabado el presupuesto se vio agravado, habiendo incluso de intervenir la autoridad eclesiástica ante los desagradables desacuerdos entre las partes. Finalmente, se llegaría a un concordato final de 74.000 pesetas.

Además, en el verano de 1952 ante las inquietudes de algunos hermanos por enriquecer estos bordados se pide presupuesto a Guillermo Carrasquilla, que además haría un nuevo pasado. A este presupuesto de 60.000 pesetas habría que añadirle otras 18.000 para el terciopelo necesario, más 140.000 que sería el presupuesto por realizar un nuevo techo de palio. Finalmente se decide mantener las caídas bordadas en oro sobre terciopelo verde y malla del mismo metal y acometer la realización de un nuevo techo de palio.

Se elegirían a Escolar Mateo, Villar Martínez y Martínez, para realizar los dibujos necesarios para el bordado. Aprobados los bocetos, se pidió presupuesto a la bordadora Carmen Martín Cruz, ascendiendo a la cantidad de 53.000 pesetas. Al igual que las caídas del palio, esta obra también tendría retrasos en la entrega con el consecuente aumento presupuestario, hasta el punto de tener que retirarla aún sin terminar para la Estación de Penitencia de los años 1953 y 1954. La obra se finalizaba en 1955, con un precio final de 78.000 pesetas.

Ya en el verano de 1953 se producía la venta de las caídas del palio a la Hermandad de la Esperanza de Huelva, los cuales nunca fueron agrado de la cofradía de San Roque y que por ello fueron cedidas por 50.000 pesetas. Además, en ese mismo año el torero mexicano Juan Silveti realizaría la donación de un traje de luces verde y oro para la confección de una saya para la Virgen de Gracia y Esperanza.

Fuente: Hermandad.

Advertisements

Suscríbete

Introduce tu correo electrónico para recibir todas las novedades. 


Powered by WordPress Popup

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para más información. ACEPTAR
Aviso de cookies