La Hermandad de Las Angustias ha notificado a sus hermanos que ha alcanzado un acuerdo con la Comunidad Dominica que regenta la Iglesia de San Agustín, en virtud del cual éstos han dado su consentimiento de hacer efectiva la solicitud por parte de la Junta de Gobierno de la Hermandad, de que el paso procesional de Ntra. Sra. de las Angustias ocupe de manera permanente una de las naves adyacentes del templo.
El paso debidamente adecentado y ornamentado quedará expuesto a la contemplación de todos los visitantes que accedan al interior del tiempo en lo que se convierte en un aliciente más para no dejar pasar la oportunidad de visitar San Agustín y un reclamo extra dentro del programa de las Rutas Fernandinas. Con tal motivo, la corporación ha agradecido a la Comunidad Dominica el detalle y la generosidad para con la Hermandad de las Angustias y su Junta de Gobierno.
El paso de Las Angustias
En 1957, tomada la decisión de sustituir el antiguo palio bajo el que procesionó el misterio de Las Angustias por un nuevo paso, la corporación determinó solicitar proyectos a artistas como Amadeo Ruiz Olmos, Rafael Valverde Toscano, Antonio Castillo Ariza o Antonio Castillo Lastrucci. Finalmente la hechura del nuevo paso se adjudicó ese mismo año a Castillo Ariza.
El boceto que presentó Castillo Ariza a la hermandad había sido concebido para el misterio del Prendimiento de la capital cordobesa (curioso intercambio de pasos entre estas hermandades), pero la hermandad salesiana lo rechazó y Castillo lo presentó tal cual a las Angustias. Aceptado por ésta, el proyecto primitivo se modificó para adaptarlo mejor a la imagen de la Virgen, añadiéndole un segundo cuerpo como monumental peana que elevaba la imagen 60 cm. por encima de la canastilla. Se hizo un folleto publicitario con el diseño en 1958 y se estrenó en 1959, con un coste total de 400.000 pesetas.
El paso es de madera de pino de Flandes, tallada, dorada y policromada. Reproduce un esquema retablístico y se ajusta plenamente a cánones barroquizantes. En la obra La Pasión de Córdoba, Don Alberto Villar Movellán y Don Juan Aranda Doncel describen profundamente el paso de Castillo Ariza, descripción que por su interés se reproduce a continuación.
“El bocelón de la mesa se incurva en las esquinas y ejes principales, decorándose aquí con cabezas de querubes, con objeto de valorar las capillas del canasto. Éste resulta muy elevado y presenta un diseño fuertemente arquitectónico, articulado por tres capillas en cada lado. En cada costero lleva una capilla central, con los relieves de la Lanzada y el Descendimiento, y dos laterales en forma de horno para los evangelistas de Juan Javier Cano. Están separadas por dos netos de rocalla calada.
En las esquinas tuvo originariamente grupos de tres ángeles niños que simulaban sostener los candelabros arbóreos de seis tulipas. Hoy han sido sustituidos por cuatro copas plateadas con asas de dragón, realizadas en 1968 por Francisco Díaz Roncero. En el frente destaca la capilla central, muy desarrollada, con la Virgen de la Fuensanta (patrona de las cofradías cordobesas y copatrona de la ciudad), y un remate en macolla con la imagen de San Rafael. En las capillas laterales figuran los santos Acisclo y Victoria, labrados por Miguel Arjona, siendo discípulo de Castillo.
La elevada peana de Castillo fue sustituida en 1995 por otra pequeña (posteriormente también suprimida) de Miguel Arjona, autor también de los vistosos respiradores de 1987. Son magníficos de talla y dorado, a base de hojarasca sin solución de continuidad, pero su valor decorativo contrasta con el excelente juego arquitectónico del canasto de Castillo Ariza. Completan el paso seis candelabros arbóreos, cuatro en las esquinas, cada uno de ellos con seis puntos de luz, y sendos candelabros de cinco tulipas en el centro de cada lateral. El exorno floral se componen de un calvario de iris morado y piñas de rosas rojas en las cuatro esquinas del canasto, a elección de las distintas Juntas de Gobierno.
En 1752 la Hermandad de las Angustias entra en contacto con el escultor Juan Javier Cano de la Vega (Xavier Cano) y le encarga la ejecución de una Magdalena y un San Juan, que serían colocados en el retablo recién construido para la Señora. Hoy nada se sabe de aquellas imágenes pero debieron ser del agrado de los cofrades de entonces puesto que, años después, la Hermandad volvería a realizar un encargo a dicho escultor. Para exornar el trono dorado de la Virgen, realizado en 1771, la Hermandad encarga de nuevo a Xavier Cano la realización de cuatro imágenes de los evangelistas que, en la actualidad, se pueden contemplar a ambos lados de la peana de Ntra Sra y en las hornacinas laterales del paso en su salida procesional cada Jueves Santo.
Los evangelistas son imágenes confeccionadas en madera policromada. Las cuatro tallas se presentan como elegantes figuras de cuerpos aplomados con actitudes sosegadas y reflexivas, profundamente humanas y veraces con una expresividad contenida. El estofado, técnica muy utilizada en el barroco andaluz, predomina en los ropajes que se pliegan y se arremolinan al rededor de las figuras. Cada evangelista está acompañado por su símbolo, con diferentes posturas y movimiento, así como por los evangelios que son portados por los cuatro, siendo únicamente San Marcos el que lo muestra explícitamente al espectador. Los rostros son bellos y ovalados, con ojos de cristal rasgados y mirada ensimismada.
Fuente documental | Hermandad





