Córdoba, Portada

El Redil de la Divina Pastora incorpora a su patrimonio unas reglas manuscritas de 1892

El Redil Eucarístico de la Divina Pastora de Capuchinos de Córdoba continúa viviendo con plena intensidad los cultos que consagra estos días en honor de su Titular, la Divina Pastora de las Almas.

El día 6, viernes, el Rezo del Santo Rosario se realizará al término de la Eucaristía, y será por las calles del barrio de Capuchinos portando el Bendito Simpecado de la Virgen, que fue bendecido el pasado mes de septiembre. Acompañará el quinteto de metales del Redil, Gregis Mater.

Durante el segundo día de triduo se han bendecido y presentado los estrenos que grupos de hermanos y fieles han querido donar a la Santísima Virgen, un aro de estrellas de filigrana cordobesa sobredorada con incrustaciones de coral, un broche a juego y un ramillete de flores dorado, obra de Filigrana Cruz Conde, juego de puñetas, unas enaguas confeccionadas por la firma Carola, diseñadas por Ana Belén González Padilla y José Ruiz-Maya Torralbo, una túnica antigua de encaje para el Divino Pastorcillo y por último, y con motivo de la aprobación de las Reglas del Redil, un libro de reglas con las reglas del 1892 manuscritas.

Se trata de unas reglas inscritas con pluma sobre papel de algodón, enriquecidas con unas acuarelas realizadas por Mario Ramos, que representan al Beato Fray Diego de Cádiz y la Divina Pastora, y piezas de orfebrería ejecutadas por Herboplat. La cubierta del libro, explica el hermano mayor del Redil, Antonio Peláez, está realizada en tapa dura sobre terciopelo empolvado rojo con cinco medallones plateados en estilo rocalla y una pintura central con el Cordero de Dios realizada por Juan Manuel Ayala.

Con motivo del 100 aniversario de la Coronación Canónica de la Divina Pastora de Capuchinos de Sevilla, durante la Función principal, como durante toda la jornada de veneración, la Divina Pastora lucirá uno de los callados dorados que porta la Titular sevillana. Con tal gesto el redil quiere homenajear a la hermandad sevillana por tal efemérides.

EL RISCO DE LA DIVINA PASTORA

La Divina Pastora de las Almas preside un bello risco para la celebración del Solemne Triduo en su honor. La escenografía sacra del risco fue creada por fray Isidoro de Sevilla a comienzos del siglo XVIII. A través de la prensa local y de fotografías de la primera mitad del siglo XX sabemos que nuestra Sagrada Titular presidió para sus antiguas novenas impresionantes riscos en el Altar Mayor de la iglesia conventual del Santo Ángel.

En cuanto a su simbología, el risco no sólo es la recreación de un paraje natural, sino un compendio de símbolos que nos acercan más a María como Madre del Buen Pastor. El propio risco está dominado por una profusa vegetación: la verdura es una metáfora del pasto eucarístico, en contraposición a los cardos y zarzas que simbolizan los pecados de los seres humanos, representados a través de las ovejas que habitan en las faldas del monte.

En el margen izquierdo encontramos el Pueblo de Dios con una reproducción de nuestra iglesia conventual del Santo Ángel, que nos recuerda que la Divina Pastora es Madre de la Iglesia y Templo del Espíritu Santo. En el margen derecho aparece sobre un pequeño otero la imagen del Arcángel San Miguel, mayoral de la grey.

Esta imagen, perteneciente al patrimonio del convento, es obra del insigne escultor Juan Martínez Cerrillo y ha sido restaurada en las últimas semanas por el imaginero Antonio Bernal Redondo. En las faldas del monte hay ángeles que sostienen elementos alusivos a las letanías: Espejo de Justicia, Rosa Mística y Reina del Santo Rosario.

La cúspide del risco está coronada por la Santísima Virgen como Pastora de nuestras Almas, ataviada con saya blanca brocada en oro del siglo XIX, y manto de raso amarillo bordado en sedas de colores, obra de principios del siglo XX. Junto a Ella se encuentra su Divino Hijo, el Buen Pastor, vestido con traje de raso blanco bordado en oro.

La Sagrada Imagen de la Virgen se cobija bajo un gran almendro que simboliza tanto el Dios vigilante como la cruz florecida. A los pies del risco se ha dispuesto un bello manifestador de estilo rococó, procedente del recientemente clausurado convento de Capuchinos de Antequera. En su interior se veneran unas reliquias de San Francisco de Asís, padre de nuestra orden franciscana-capuchina.