El restaurador Juan Pablo Morales Millán acomete labores de conservación preventiva sobre el Simpecado del Rocío de Córdoba

El restaurador Juan Pablo Morales Millán ha llevado a cabo durante los últimos días distintas labores de conservación preventiva sobre el bendito Simpecado de la Hermandad del Rocío de Córdoba, una intervención orientada a preservar en las mejores condiciones una de las piezas más significativas y queridas por los rocieros cordobeses tras su participación en la romería.

Una actuación posterior a la romería

El uso intenso al que se ve sometido el Simpecado durante la romería, unido a la manipulación propia de estos días de fervor y devoción, hace necesario acometer una serie de actuaciones encaminadas a garantizar su adecuado estado de conservación. En este contexto, se ha desarrollado un proceso de aspirado y microaspirado destinado a retirar el polvo acumulado sobre la pieza.

A estas labores se ha sumado, además, una limpieza puntual en determinadas zonas del soporte textil que se habían visto afectadas por la manipulación. La intervención ha incluido igualmente una revisión general del estado del Simpecado, con el propósito de detectar y atender cualquier aspecto que pudiera influir en su correcta conservación.

La importancia de preservar el patrimonio rociero

Estas actuaciones, aunque se enmarcan en el ámbito de la conservación preventiva, desempeñan un papel fundamental en la protección de un patrimonio que trasciende su dimensión material. El Simpecado constituye uno de los símbolos esenciales de la devoción rociera y acompaña a la Hermandad en momentos de especial relevancia para la corporación y sus hermanos.

Juan Pablo Morales Millán ha expresado su agradecimiento a la Hermandad del Rocío de Córdoba por la confianza depositada para llevar a cabo estos trabajos, considerados fundamentales para asegurar la conservación de una pieza tan estrechamente vinculada a la identidad y al sentimiento de los rocieros cordobeses.