La iglesia del Santo Ángel ha dispuesto una singular recreación artística con motivo de la próxima festividad de Santa María Magdalena, una composición que presenta ante el visitante el momento de la conversión de la santa, tradicionalmente reconocida como la Apóstol de los Apóstoles, mediante la integración de diversas obras y piezas históricas en el espacio del crucero.
Una escena de renuncia a las riquezas para seguir a Cristo
El eje principal de la composición lo constituye la imagen de Santa María Magdalena tallada por Javier Roán, que aparece abrazada a un Crucificado perteneciente a la escuela genovesa del siglo XVIII, actualmente expuesto en el Museo. La disposición de ambas imágenes articula una escena de profundo contenido espiritual en la que la santa abandona sus riquezas y bienes para entregarse al seguimiento de Cristo, subrayando así el sentido de transformación interior asociado a su conversión.
La representación se completa con una cuidada ambientación en la que cada objeto contribuye a reforzar el significado de la escena. Sobre la mesa se ha colocado un bargueño mexicano de carey del siglo XVII, acompañado de telas y joyas que evocan las riquezas de las que Magdalena se desprende al iniciar su nueva vida.
En la parte superior del montaje se ha dispuesto una Vanitas, integrada por un reloj de arena y una calavera, elementos que aluden de manera directa a la fugacidad de la existencia y al carácter perecedero de los bienes terrenales. Junto a ellos aparecen también disciplinas y cilicios, vinculados a la penitencia y a la renuncia, así como un pomo de perfumes de plata del siglo XVIII, objeto especialmente relacionado con la iconografía tradicional de Santa María Magdalena.
Una composición enriquecida con piezas de los siglos XVII y XVIII
El conjunto se completa con otros elementos de mobiliario y piezas de cerámica pertenecientes a los siglos XVII y XVIII, que contribuyen a configurar una ambientación en la que la escultura, las artes decorativas y el patrimonio histórico dialogan para presentar una lectura unitaria del episodio representado.
La elección de los objetos no responde únicamente a una finalidad ornamental, sino que permite establecer un contraste entre la riqueza material, representada por las joyas, las telas y el mobiliario, y la renuncia espiritual de la santa, en una composición en la que cada elemento participa de la reflexión sobre la conversión, la penitencia y la fugacidad de la vida.
Un tema de amplia tradición en el arte religioso
La iconografía de la conversión de Santa María Magdalena también está presente en el relieve del retablo del Pilar, donde Santa Marta presenta a Cristo a su hermana María. Este episodio se inscribe en una tradición artística de larga trayectoria, pues fue un asunto especialmente habitual en la pintura francesa, aunque también cuenta con ejemplos dentro de la producción artística española, entre ellos los realizados por Valdés Leal.
De este modo, el montaje instalado en el Santo Ángel recupera una representación de profunda raigambre en la historia del arte y la pone en diálogo con obras escultóricas, piezas de mobiliario, objetos litúrgicos y elementos simbólicos de distintas épocas, ofreciendo al visitante una interpretación visual de la conversión de Santa María Magdalena con motivo de su próxima fiesta.













