El Señor de la Caridad inunda las calles de Córdoba de fe y oraciones

La mañana se ha vivido con plena intensidad en el seno de la Córdoba cofrade de la mano de una de sus imágenes devocionales esenciales: el Señor de la Caridad, el imponente crucificado de San Francisco que ha inundado las calles de la ciudad de fe y oraciones presidiendo el tradicional Vía Crucis que ha discurrido por enclaves tan hermosos como la Cuesta de Luján o las calles Céspedes y Blanco Belmonte, y ha tenido su punto culminante en el interior de la Santa Iglesia Catedral.

Bajo un importante calor primaveral, el Señor ha sido portado por miembros del Tercio Gran Capitán de la Legión que no han faltado a su cita con el Señor pese a no poder estar presentes hace tan solo unas horas en la estación de penitencia del Jueves Santo. Acompañado por un nutrido cortejo, el Vía Crucis ha sido presenciado por una multitud de cordobeses y visitantes que han sido testigos de este acontecimiento insustituible que ha recuperado, después de décadas de ausencia, la Cuesta de Luján como uno de los puntos del itinerario.

El Señor de la Caridad es un impresionante crucificado, fechado en finales del siglo XVI o principios del XVII, de autor anónimo y de amplias proporciones. El Cristo se encuentra levemente girado a la derecha a la vez que su cabeza cae desplomada también hacia el mismo lado. Posee un rostro de gran serenidad, sin apenas signos de dolor, con párpados cerrados, que ocultan unos ojos voluminosos.