Un acto solemne en el trascoro pondrá fin a un extenso programa conmemorativo
La Hermandad de Nuestra Señora del Rocío de Pilas culminará los actos conmemorativos de su 375 aniversario con un acontecimiento de singular relevancia: el traslado de su Simpecado a la Catedral de Sevilla, donde presidirá una misa de acción de gracias en el espacio del trascoro. Este acto se erigirá como el colofón de un programa extraordinario iniciado en octubre de 2025, concebido para conmemorar una efeméride de hondo significado histórico y devocional.
La celebración eucarística tendrá lugar el 2 de mayo a las 11:30 horas, y estará oficiada por el arzobispo de Sevilla, José Ángel Saiz Meneses, en un marco de notable solemnidad que previsiblemente congregará a fieles y miembros de la corporación rociera.
La conmemoración de una pieza histórica datada en 1650
El traslado del Simpecado adquirirá una dimensión especialmente simbólica al enmarcarse en la conmemoración de la estampa más antigua de esta insignia, fechada en el año 1650, lo que refuerza el carácter histórico de la efeméride que se celebra. La presencia del Simpecado en el altar catedralicio supondrá, por tanto, un gesto de profunda carga patrimonial y espiritual, en correspondencia con la antigüedad y relevancia de la hermandad dentro del ámbito rociero.
Considerada como una de las filiales más antiguas del Rocío, la corporación de Pilas ha articulado este aniversario como una oportunidad para reafirmar su identidad histórica, proyectando su legado en un enclave de especial significación eclesial como es la seo hispalense.
Acompañamiento musical en una celebración de marcado carácter litúrgico
La ceremonia contará con un cuidado acompañamiento musical, en consonancia con la solemnidad del acto. Intervendrán el Coro Rociero de la Hermandad, la Sociedad Filarmónica de Pilas y el grupo Cantares, configurando un marco sonoro que contribuirá a realzar el carácter litúrgico y conmemorativo de la celebración.
De este modo, la clausura del 375 aniversario se desarrollará bajo una atmósfera de recogimiento y exaltación devocional, en la que la tradición, la música y la memoria histórica convergerán en un acto que sintetizará siglos de arraigo y continuidad en torno a la devoción rociera.





