El Simpecado Verde de la Hermandad Matriz del Rocío es sometido a trabajos de conservación durante la peregrinación a Roma

La corporación almonteña renueva el cordón y las borlas del emblema mientras se programa la restauración del óvalo pictórico

La Hermandad Matriz de Nuestra Señora del Rocío de Almonte ha aprovechado la peregrinación realizada esta semana a la ciudad de Roma para llevar a cabo diversos trabajos de conservación en su histórico Simpecado Verde, una de las insignias más representativas de la devoción rociera. Durante esta estancia se ha procedido a la sustitución del cordón de oro entrefino y de las borlas, una intervención destinada a mejorar el estado del conjunto y garantizar su adecuada conservación.

Además de estas actuaciones ya ejecutadas, la hermandad ha dejado programada una futura intervención sobre el óvalo pictórico que preside el Simpecado. Esta pieza fue realizada en 1968 por el pintor nervense Enrique Monis Mora y será restaurada por Mónica Torres, profesora de restauración de la Facultad de Bellas Artes de Sevilla y natural de Almonte, quien acometerá estos trabajos en su próxima visita profesional a Roma.

Las Hermanas de la Cruz, Camareras de Honor del Simpecado durante su estancia en Roma

En el transcurso de la peregrinación, la corporación ha celebrado un Cabildo Extraordinario en la tarde del miércoles, en el que se adoptó un acuerdo de carácter simbólico y devocional: nombrar Camareras de Honor del Simpecado de Almonte a la Congregación de las Hermanas de la Cruz durante el tiempo que la insignia permanezca en Roma.

Esta congregación religiosa mantiene presencia en la capital italiana desde el año 1966, donde su comunidad reside muy cerca de la Iglesia Española. En este templo, las religiosas desempeñan habitualmente la función de camareras de una imagen de la Virgen de los Dolores.

La comunidad está presidida por Sor María del Redentor, superiora que además es natural de la provincia de Huelva, circunstancia que refuerza el vínculo espiritual entre la congregación y la devoción rociera.

Una visita marcada por la emoción y la devoción compartida

Tras la conclusión del Cabildo Extraordinario, los miembros de la hermandad rezaron la Salve ante el Simpecado, ya con el nuevo cordón y las borlas incorporados, antes de desplazarse hasta la casa de las Hermanas de la Cruz para comunicarles oficialmente la decisión adoptada.

La noticia fue recibida con gran alegría por toda la comunidad religiosa, a la que recientemente se ha incorporado una hermana que durante varios años formó parte de la comunidad de La Palma del Condado.

En ese ambiente de fraternidad y emoción compartida, los presentes entonaron una Salve cantada a la Virgen del Rocío en el oratorio de la casa, un momento especialmente significativo que evocó el recuerdo de la estancia del Simpecado de Almonte en este mismo lugar durante varios días del otoño de 2024.

Un gesto que refuerza los vínculos espirituales

Con este nombramiento, la Hermandad Matriz de Almonte consolida su relación con la Congregación de las Hermanas de la Cruz, una comunidad en la que profesan numerosas religiosas profundamente devotas de la Virgen del Rocío.

El gesto adquiere también una dimensión conmemorativa, ya que la congregación celebró el pasado 2 de agosto el 150 aniversario de su fundación, una efeméride que pone de relieve la larga trayectoria espiritual de esta institución religiosa estrechamente vinculada a la piedad mariana.