Aunque mucha gente no lo sepa, la Semana de Pasión toma su línea de salida cada Domingo de Pasión, con la procesión de Nuestro Padre Jesús Nazareno de Ciudad Real. Es la primera. El comienzo del período más importante para los cofrades. «El tiempo mejor», como rezaba un antiguo reportaje audiovisual de mi tierra. Una mezcolanza de emociones y esperanza que inunda la semana previa a la Semana de Pasión, actualmente, inundada también de salidas procesionales desde que el Nazareno de Antonio Illanes toca la Plaza de San Pedro en la inauguración oficial de este gran tiempo.
Una de las jornadas que han experimentado una gran viveza en los últimos tiempos ha sido el llamado «Jueves de Pasión», tomado por algunas Cofradías de Vísperas para ofrecer su testimonio público de fe con procesiones a lo largo y ancho de los barrios en los que descansan el resto del año. Sin más dilación se me vienen a la cabeza salidas procesionales como Jesús de la Bondad en Jerez de la Frontera o la Salud de Puerta Nueva en Córdoba, que conforman estampas actuales con un clasicismo propio de años pretéritos. En Málaga cobran gran interés durante estos días los famosos traslados que usan las Cofradías de la capital para portar a sus Imágenes hacia sus casas de hermandad, lugares en los que serán entronados.
Las dos jornadas de Vísperas por antonomasia, el Viernes de Dolores y el Sábado de Pasión, configuran estampas ya clásicas sobre todo en la capital hispalense con Cofradías más que integradas en el trazado urbano de la ciudad. Fuera de los dominios sevillanos, Hermandades cordobesas, almerienses o malagueñas ponen sus pasos y tronos en la calle como preludio de la Semana de Pasión que, con un incesante deseo e ilusión, buscan dar lo mejor de sí para conseguir, utilizando un símil futbolístico, el anhelado ascenso a Hermandad de Pasión. Algunos casos pueden superar en número y patrimonio a Corporaciones que ya forman parte de la nómina de Semana Santa.
Esto último se ajusta a la base religiosa y devocional como uno de los revulsivos más importantes para alcanzar una alta participación no solo el día de la procesión sino también en la vida de Hermandad. Es, sin duda, el factor que ha catapultado el número de Corporaciones integrantes de las Vísperas y otras que aspiran a completarlas.
Es el tiempo de preparación, un entrenamiento intensivo para lo que vendrá en pocos días, de buscarse en el interior y encontrarse con la devoción de cada uno, en las calles o en el templo.





