El periodista y cofrade malagueño, hermano mayor de la cofradía de la Trinidad fallece dejando un vacío irreparable en el periodismo y la Semana Santa de la ciudad
Málaga despide con dolor a Ignacio A. Castillo, el hombre designado para pronunciar el pregón de la Semana Santa de Málaga 2026. Su muerte, inesperada y devastadora, ha dejado helada a una ciudad que lo conocía desde hace décadas, tanto desde las páginas de los periódicos como desde los pasos y las cofradías que llenaban su vida.
Periodista hasta la médula, Castillo se formó en la Universidad de Málaga y comenzó muy joven en la profesión, con sus primeras prácticas en la Cadena SER. Fue corresponsal del diario As en Málaga y desde 2001 formó parte de la redacción de La Opinión de Málaga, donde durante un cuarto de siglo compartió tinta de papel y bytes de periodismo digital con compañeros que hoy lo recuerdan como mucho más que un colega. «No se ha ido un compañero, sino mucho más. Un amigo, alguien muy querido y cercano. Un hermano», escriben quienes trabajaron a su lado, con una sinceridad que duele en cada línea.
Su curiosidad era una de sus señas de identidad: inconformista, con olfato para la noticia y una cabeza privilegiada que combinaba rigor profesional con un sentido del humor que aliviaba los días más difíciles. Erudito en la Semana Santa de Málaga, conocía con profundidad no solo la capital sino también sus pueblos y otros puntos de Andalucía, con ideas claras y buen gusto que lo convirtieron en una referencia inevitable del periodismo cofrade malagueño.
Pero si el periodismo lo definía en su vida diaria, la cofradía lo definía en el alma. Hermano de la cofradía del Cautivo y enamorado confeso de la Virgen de la Trinidad desde muy joven, llegó a ser hermano mayor de la corporación trinitaria durante cinco años que le depararon alegrías, desvelos y la dureza de una pandemia que puso a prueba a todas las hermandades. Lo llevó con orgullo hasta el final. Quienes lo querían tienen ahora el consuelo de creer que Jesús Cautivo y la Virgen de la Trinidad lo han acogido, y que desde allí cuida de todos los que lo conocieron.
También era antiguo alumno del colegio Los Olivos, otro hilo en el tejido de una vida enraizada en Málaga desde sus cimientos.





