El pasado mes de septiembre, el conocido y casi residual conglomerado anticlerical que, bajo diversas denominaciones, todas con el apellido Laica, -no confundir con Laika- lleva años intentando acabar con la libertad religiosa de los católicos de los cuatro puntos cardinales de la geografía española, bajo la excusa rancia del concepto de estado aconfesional, emitió un comunicado contra el uso como parroquia de la Iglesia de la Merced, que forma parte del palacio homónimo convertida desde hace décadas en Diputación provincial de Córdoba.
En su obsesión por reducir a la nada todo lo que significa catolicismo, este colectivo, adscrito a la extrema izquierda política, emitió un comunicado contra el uso del templo que actualmente sede canónica de la Hermandad de la Quinta Angustia. Una iglesia que es utilizada como Iglesia algo que al parecer quienes han convertido en la radicalidad y la persecución al cristianismo en su leitmotiv son capaces de comprender. La queja se transformó en pregunta dirigida a la presidencia de la Diputación a raíz del nombramiento del nuevo párroco. Una pregunta que ha sido respondida según adelanta el panfleto comunista, anticlerical y anti católico Cordópolis – reducido, en los últimos tiempos, a sucursal local del conocido pasquín de extrema izquierda El Diario que dirige Ignacio Escolar-, el mismo que lleva años intentando engañar a la ciudadanía cordobesa cofrade insertando alguna que otra noticia con aroma incienso entre sus múltiples alegatos de expropiación de la catedral de todos los cristianos cordobeses.
La respuesta, filtrada a este panfleto, subraya que «la Diputación provincial ha trasladado al obispado su oposición a la ubicación de una parroquia en la sede de la institución provincial solicitando la adopción de las medidas necesarias en relación a lo anterior». Todo ello sin aclarar que medidas son. Conviene subrayar que la izquierda es experta en engañar a toda la ciudadanía, tenga la ideología que tenga por lo que no es descartable que estas medidas se reduzcan a la nada y se trate únicamente de un nuevo ejercicio de demagogia barata a la que la izquierda nos tiene acostumbrados.
Pese a todo el panfleto asegura que, en la respuesta filtrada, la Diputación ha explicado en su respuesta al conglomerado anticlerical que el obispado ha trasladado al organismo público -que debe defender los intereses de todos los cordobeses, incluidos los católicos a quienes los habituales odiadores de todo lo que huele a incienso consideran de segunda categoría, y a quienes pretenden expoliar sus derechos-, «las razones y argumentaciones oportunas», exponiéndose que la Diócesis de Córdoba da un «escrupuloso cumplimiento al uso a los horarios y a la protección de los valores históricos, artísticos y culturales del edificio» añadiendo que «desde el punto de vista jurídico el código de Derecho canónico define la parroquia como una determinada comunidad de fieles constituida de modo estable en la Iglesia y que, por tanto, en ningún caso se está identificando con el templo sino con la comunidad de fieles».
Como es sobradamente conocido, el Palacio de la Merced, antiguo convento de Santa María de la Merced, fue fundado en el siglo XIII. Reformado íntegramente en el siglo XVII, en en siglo XIX el edificio se convirtió en hospicio provincial pasando a ser la sede de la Diputación de Córdoba en 1968. El templo fue pasto de las llamas pocos años después y tras una lentísima restauración fue cedido en uso a la diócesis de Córdoba para su uso como parroquia en 2014, bajo la presidencia del Partido Popular.
Una cesión que fue prorrogada en 2020 y que jamás ha supuesto problema alguno salvo en lo que se refiere a la restricción del culto que se produce cada vez que la Diputación estima oportuno organizar saraos de muy diversa índole en el interior del templo sin que ningún cristiano se haya rasgado las vestiduras hasta ahora lo que evidencia el grado de tolerancia de unos y otros.
Sea como fuere habrá que estar atentos a este nuevo episodio, artificialmente provocado por la extrema izquierda cordobesa para ver hasta qué punto puede afectar al normal desarrollo de las actividades de la Hermandad de la Quinta Angustia, cuya permanencia en el templo podría quedar en entredicho en virtud de cómo se desarrollan los acontecimientos y sobre todo de quienes gobiernen en el futuro la institución provincial.
Tradicionalmente el origen y fundación del convento en el que se construyó la Iglesia de Nuestra Señora de la Merced va unido a la figura de San Pedro Nolasco, a quien el rey Fernando III de Castilla donó la basílica de Santa Eulalia tras la conquista de la ciudad y en la que fueron enterradas Santa Columba y Santa Pomposa, mártires de la Iglesia. La construcción de la Iglesia de Nuestra Señora de la Merced tuvo lugar entre los años 1716 y 1745.
Es de planta de cruz latina inscrita en un rectángulo. Tiene cabecera plana -flanqueada por sacristías-, tres naves y crucero. Por encima de los arcos formeros, a lo largo de los brazos de la cruz, se abren tribunas. La nave central se cubre con bóveda de cañón con lunetos y los brazos del crucero lo hacen con cuartos de esfera divididos en tres gajos. Los elementos tectónicos se decoran con medallones policromados, donde aparecen bustos en medio relieve de los santos y beatos de la orden mercedaria enmarcados por ricas yeserías. Tiene un amplísimo coro alto cuyo antepecho se incurva para incorporar las tribunas de los órganos, desdichadamente perdidos.
El testero del coro lucía una pintura mural de medio punto, que representaba la Aparición de San Rafael al beato Simón de Sousa realizada por José Ignacio de Cobo y Guzmán. Alrededor de 1770 se encargó a Alonso Gómez de Sandoval el retablo mayor, desgraciadamente desaparecido en un violento incendio de 1978. De los mismos años se conservan los altares laterales de Santa María del Socorro y Santa Mariana, obras hechas en estuco e igualmente relacionadas con Gómez de Sandoval, aunque están muy restauradas.
A los pies del Santísimo Cristo de la Merced, o Cristo de las Mercedes como también fue conocido en tiempos pretéritos, rezó Cristóbal Colón mientras esperaba ser recibido por los Reyes Católicos. Desde el pasado 22 de junio del año de nuestro Señor de 2013 la hermandad tiene su sede canónica en esta Iglesia, perteneciente a la feligresía de la Parroquia de San Miguel Arcángel de Córdoba.





