El Valle encarga a Sucesores de Elena Caro la restauración de los faldones del paso de palio

La Hermandad del Valle ha informado de que dentro del plan integral de restauración del paso de Nuestra Señora del Valle, ha firmado el contrato para la restauración y pasado a nuevo terciopelo de los faldones del paso de palio. El taller encargado será Sucesores de Elena Caro, siendo de un año la duración del mismo; comenzando tras la Semana Santa.

Una de las piezas procesionales más importantes de la semana santa barroca hispalense, es el palio bordado en hojilla que cobijó a la imagen de Nuestra Señora de la Antigua, Siete Dolores y Compasión, una de las grandes devociones marianas de nuestra ciudad en la antigüedad. Su origen se vincula a una donación del rey Felipe III, aunque formalmente parezca obra del último tercio del siglo XVII. A día de hoy es una obra única y singular, nacida en un contexto artístico y cultural muy concreto, del que forman parte las piezas que mostramos en esta sala. Estas son parte de un acervo cultural de nuestro pasado, que nos ha sido legado gracias a su representatividad y uso continuado y al celo con el que han sido tratadas y custodiadas por sus propietarios.

En 1806, la Archicofradía de la Coronación adquiere por 3100 reales de vellón el palio de la Virgen de la Antigua y Siete Dolores que, con el tiempo, pasará a convertirse en una seña de identidad de la Hermandad. Se encargó de su restauración, la bordadora Antonia Bazo, camarera del Cristo de la Coronación, que ya en 1799 había realizado un novedoso manto procesional azul turquesa, que vemos en un dibujo preparatorio a color que sirvió de base para la plancha del grabado de 1803, y del que se hicieron 114 láminas para sufragar la restauración del palio. Esta consistió en repasar con nuevos hilos de plata las partes defectuosas del antiguo, añadiéndole el tachonado de estrellas al techo y hacer las bambalinas interiores.