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El viejo costal, 💙 Opinión

El valor del silencio

Muchas veces me ha pasado que he necesitado de un minuto del más absoluto silencio para poder recomponer en mi interior una desbordante inundación de ideas, ese único instante de recogimiento, de inspirar lentamente, cerrando los ojos, silencio que nos hace reordenar y mover nuestra voluntad en un sentido o en otro.

Y es que el silencio es un valor en alza, un poco apreciado valor que en los tiempos que corren. Hoy en días nos bombardean con noticias que tienen su origen no en estado de las cosas, sino en el arqueo de la caja particular de cualquier grupo que tenga algún tipo de interés, ya saben afinidades compradas, afinidades que no conocen la fidelidad, solo apoyadas en el interés económico, afinidades sin apoyo ideológico, más que afinidades, intereses lucrativos de uno u otro signo.

Yo he luchado mucho por la independencia y la más absoluta libertad para mi pluma, cada día veo como medios de comunicación se venden a los intereses de alguna institución contratante y retuercen la realidad forjándola a golpe de talón hasta que cuadre a sus intereses, y como los lectores, muy pocas veces son conocedores de quien paga y para qué paga.

Esta forma de actuar trae como inmediato efecto el que la información termine siendo un chisme con origen en un desconocido patio de vecinos. Ya conocen y padecen todos ustedes el famoso “tú más”, discutir o simplemente señalar los defectos del oponente, muestra de la falta de ideas presentables y convincentes, esto da lugar a la falta de coherencia en las informaciones, solo han de estar correctamente ordenadas y perfectamente alineadas con la afinidad del pagador, eso tiene como consecuencia que se ven deformadas y readaptadas, creando una ficticia realidad, consoladora solo para un único tipo de público, pero ahí es donde está la cuestión.

Todos hemos presenciado en las redes sociales golpes de un bando para con otro, peleas trifulcas, zascas o en otros casos descalificativos que solo fomentan la libido de quien golpea y mide la resistencia de quien recibe el golpe.

Poca materia gris es necesaria para esto, hemos perdido la calidad de la inteligencia, la potencia del saber ha quedado reducida a meros insultos disfrazados de elocuentes ideas, poco para una mente correctamente educada y cultivada, pero eso ya no se lleva, ni está de moda.

Muchas veces lo mejor es el silencio, creedme, un silencio dice mucho, de quien lo práctica, de quien lo entiende y a quien espera otra cosa, doloroso este momento de esperar un golpe que nunca llega, más incluso que el mismo golpe.

Lean, oigan de todo, pero con exquisito cuidado, y al menor atisbo de rareza en lo que oigan o lean, indaguen sobre la propiedad de la idea, o del responsable de la información, y en silencio, inspirando despacio, cierren el libro, el periódico, apague la tablet, el ordenador, el móvil, o la radio, recomponga sus ideas, y mueva su voluntad en un sentido o en otro, pero eso sí en la más absoluta e inteligente muestra de libertad.

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