En la jornada de ayer, la ciudad de Málaga se volcó con una de las imágenes marianas con más devoción y sentimiento de toda la Semana Santa, la Virgen de la Trinidad Coronada. Perteneciente a la Cofradía de Jesús Cautivo, y realizando su estación de penitencia en la tarde noche del Lunes Santo malacitano, esta advocación es símbolo de un barrio que lleva su nombre, con unos vecinos que llevan en su corazón un alma trinitaria, un sentimiento que se transmite en la mirada de un rostro que muestra dulzura y lágrimas desconsoladas que lloran en la Iglesia de San Pablo.
Su salida el sábado pasado fue debido a la festividad de la Trinidad, un acto que se celebra todos los años por estas fechas, y que recorre muchos de las calles del corazón del barrio, un día de alegría y fervor para todos los hermanos que participaban en la procesión y para el inmenso público que no tuvo la suerte de disfrutar de la Reina de la Trinidad este Lunes Santo debido a las condiciones meteorológicas.

Cabe destacar que la Hermandad, a pesar de que la imagen de Jesús Cautivo es la talla cristífera con mayor devoción de Málaga y es conocido como “el Señor de Málaga”, su madre no se queda atrás, y es una de las tallas con más popularidad, no sólo de su barrio, sino también de toda la ciudad.
Además, los orígenes de la hermandad, en los años 30 del siglo pasado, se remontan a la antigua imagen de la Trinidad, una obra realizada en el siglo XIX de autor desconocido, que se conserva en la actualidad en el museo de la Hermandad. Esta imagen realizó su primera salida en el año 1941, hasta que, finalmente, se sustituyó por la Virgen actual.
Su autor, Francisco Buiza, de sobra conocido por en la historia de la imaginería andaluza del siglo XX, fue el artífice de esta gran obra en el año 1968. Coronada en el año 2000, el próximo año celebrará su 25 aniversario de su coronación canónica, por lo tanto, será un año especial para todos los hermanos de la Cofradía, ya que tendrá lugar una salida extraordinaria en motivo de su celebración.
El acompañamiento musical fue la Trinidad Sinfónica, banda de la propia Cofradía, siendo una de las mejores en el panorama cofrade de la provincia, con un repertorio con marchas propias trinitarias y otras muchas hispalenses adaptadas a los andares y pasos característicos del trono.





