El vergonzoso comentario proferido en un panfleto de extrema izquierda afín a Córdoba Laica y la dirección de Al Zahara: «No queremos imaginar qué pasaría si esos huevos se lanzaran contra las personas que ven las procesiones en la privatizada zona del Casco Histórico de la ciudad»

«La manifestación partió de los Jardines de Los Patos hasta la Plaza de las Tendillas, a través de Ronda Tejares y la calle Foro Romano, donde tiene su sede VOX y donde cayeron huevos a la diputada de Unidas Podemos Martina Velarde y a las personas que estaban a su alrededor. Es su concepto de la democracia y su respeto hacia las personas que opinan distinto a ellos. No queremos imaginar qué pasaría si esos huevos se lanzaran contra las personas que ven las procesiones en la privatizada zona del Casco Histórico de la ciudad».

Este es el vergonzoso párrafo contenido en el panfleto llamado «Paradigma», afín al conglomerado de extrema izquierda existente en la ciudad de Córdoba al que pertenecen, entre otros, los responsables de «Al Zahara», «Córdoba Laica» y «Mezquita Catedral patrimonio de Todos», vuelve a evidenciar la ridícula y enfermiza obsesión que los individuos que lo conforman tienen contra las cofradías y contra el amplio sector de la sociedad que no comparte su sectario y radical pensamiento único. Un pensamiento que defiende, que nadie lo olvide, la erradicación o al menos la reducción a su mínima expresión, de las procesiones y la expropiación de la Catedral para entregársela a los políticos.

Con la excusa de realizar una crónica de la manifestación «contra el cambio climático», absolutamente politizada precisamente por la extrema izquierda, que se tradujo en una escasa afluencia de participantes -somos muchos los cordobeses que no estamos dispuestos a corear ciertas consignas emanadas del pensamiento único de izquierdas-, más allá de los «profesionales en este tipo de eventos», políticos de determinados partidos, sindicatos y asociaciones afines, y después de dar a entender sin pruebas que «los huevos» fueron arrojados desde un sitio concreto, sin venir en absoluto a cuento, el panfleto perpetra un peligroso comentario toda vez que podría dar ideas a más de un descerebrado. Un párrafo absolutamente repugnante propio de quienes demuestran una obsesión enfermiza y peligrosa por la religión y las cofradías.