El próximo viernes 31 de marzo la Hermandad de la Expiración celebrará, a partir de las 21 horas, el tradicional Vía Crucis con su Titular cristífero.
De nuevo, como cada año, las luces de la Real Iglesia de San Pablo se apagarán para que solamente la llama de los cirios de los hermanos de la Cofradía del Cristo que fue veneración de los franciscanos en siglos pasados camine por las naves del majestuoso templo entre nubes y nubes de incienso.
María Santísima del Silencio esperará mientras se desarrolla el Solemne acto en la recoleta capilla neomudéjar de la Hermandad para que, concluido el mismo, sea testigo del besapié al Hijo que siempre acompaña.
Cuando los cirios se apaguen y el olor a cera e incienso hayan impregnado las naves de San Pablo los fieles congregados observarán a la Virgen del Rosario entronizada en su paso y se darán cuenta de que el prólogo a una nueva Semana Santa se acaba de escribir.






