Córdoba, Portada

El video que avergüenza y abochorna a los hermanos de la Paz y Esperanza

En los últimos años se vienen multiplicando por las redes sociales vídeos protagonizados por personajes que, ávidos de notoriedad, se dedican a vociferar frente a imágenes sagradas, presuntamente con el objetivo de piropearlas, si bien algunos pensamos que con la única pretensión de llamar la atención, de hacerse notar. Son generalmente personajes que se agrupan –por afinidad o en la creencia de que la unión hace la fuerza- y se sitúan en puntos estratégicos del recorrido de ciertas procesiones o incluso cangrejean delante del paso para que su “labor” se prolongue en el tiempo.

Exactamente eso sucedió el pasado sábado durante la procesión la de Virgen de la Paz y Esperanza, que tras presidir un Vía Lucis desde Capuchinos a San Pedro, regresó a su sede canónica acompañada de la Banda de Música de Arahal y de un grupo de gritones que molestaban y abochornaban a partes iguales que hasta impedían escuchar el excelente repertorio desplegado por la formación musical, perjudicando la labor de la cuadrilla.

Gritos vergonzosos, que nada tienen que ver con la tradición de una hermandad como la Paz y Esperanza, y que lamentablemente se vienen repitiendo en los últimos tiempos ante el estupor de las personas normales y la carcajada generalizada de buena parte del público, la penúltima vez, el Miércoles Santo, propiciando la guasa generalizada en la Plaza de Capuchinos.

Vaya por delante que la hermandad poca culpa tiene de que un grupito de chillones se ponga delante del paso a hacer el ridículo si bien hay quienes piensan que el germen de estos gritos fue alentado por cierto sector de la hermandad aunque la ocurrencia se haya ido de las manos y ahora les disguste prácticamente a todos.

Chillidos impresentables que alcanzaron su máxima expresión en una frase repugnante: “el que no quiera alegría, en la esquina hay una muy triste”. Un comentario vergonzoso que muchos han asociado con la Virgen de los Dolores, si bien no es descartable cualquier otra teoría, y que ahonda en el sentimiento de bochorno que muchos hermanos de la Paz experimentaron el pasado sábado.

Hermanos que se preguntan si realmente no hay forma de impedir que este grupo de impresentables vayan a gritar al mercadillo en lugar molestar y avergonzar a quienes tuvimos la mala suerte de cruzarnos con ellos. Porque si no se logra poner coto, la coronación promete ser todo un espectáculo… lamentable.