Con desasosiego y desánimo leo unos datos sobre la religiosidad de los españoles, del Centro de Investigaciones Sociológicas, del pasado 2021, año pandémico, como todos recordaremos, concretamente las de los meses de marzo y de octubre, insisto del 2021.
En marzo de 2021, se declaran cristianos un total del 59,8% de la población, pero afirman que casi nunca van a misa el 47,5%, siendo cumplidores de este precepto solamente el 10,6% de los encuestados.
En octubre de 2021 se declaran cristianos un 55,4% de los población, y desde el mes de marzo hasta el mes de octubre el grupo de los que se manifiestan ateos, agnóstico e indiferentes ha pasado del 7,6% al 39,9%. (Señalar que en 1978 el 90,5% de la población se manifestaba como cristiana.)
Y estas son las cifras en que me fundamento para afirmar que algo estaremos haciendo mal, desde que se promulgó la teología de la liberación, frenadas por ser conservador nuestro Santo Padre Juan Pablo II, (Wojtyla), creo que algo estaremos haciendo mal, no soy capaz de concretar si es mejor la apertura del Papa Francisco, o las actitudes conservadoras de Juan Pablo I, o de Juan Pablo II, no me creo capacitado para juzgar lo conveniente de las unas o de las otras, pero sea como sea la cruda realidad está ahí, sobre la mesa, cada vez menos y cada vez peores, me refiero a las cifras, claro.
Quizás provenga este bajonazo en el número de practicantes en el realce que se hace sobre la participación de la Santa Misa como acto público, siendo aceptado como tal por la teología de la liberación, no siendo aceptado por la misma como base la fe individual, ni como pilar de sustentación de la misma, quedando la eucaristía como la máxima expresión de la comunidad cristiana.
Hay grupos de cristianos que usando las tecnologías de las que era tan amigo Juan Pablo II, día a día distribuyen tanto las lecturas, como el Santo Evangelio del día, así como textos de las Sagradas Escrituras y oraciones, acercándolas en intimidad a sus fieles a través de las redes sociales, día a día, creando una formación constante y un acercamiento absoluto a la palabra de Dios, quizás no sea la solución, pero creo que se debería de fomentar, entre los fieles.
Fuese como fuese, la realidad es que cada día los templos están más vacíos de fieles, quizás se deba de fomentar más el Oficio Divino, la Liturgia de las Horas, acto litúrgico fácilmente realizable en grupo o en solitario sin necesidad de templo, y sin necesidad de oficiante, quizás esta oración particular máxima expresión de sinceridad solitaria del cristiano, oración directa a Dios, sin necesidad de teologías que endulcen o alteren la apreciación personal del creyente, oración intimida y personal, quizás no sea la solución, pero creo que se debería de fomentar, entre los fieles, facilitando la liturgia en la intimidad.
No creo que sean la solución, yo no soy nadie para solucionar o aconsejar sobre este problema, pero que está ahí, y que algo estaremos haciendo mal, cuando no hay resultados.





