El viejo costal, Opinión

El viejo costal | De la gratuidad del sufrimiento

Si hay algo verdaderamente gratis en la vida es el sufrimiento, impasible visitante que cada poco tiempo nos recuerda que la vida, en muchas de sus facetas, consiste en sufrir, y muchas veces de forma imperceptible, otras veces de forma repentina, tanto de una como de otra el sufrimiento es siempre tangible.

Este domingo pasado una bomba estallaba en la localidad de Kasidi, localidad de la República Democrática del Congo, y bombas hay muchas que estallan en los más enrevesados lugares, en las más recónditas guerras, en este caso lo hacía en el interior de una iglesia durante la celebración de la Santa Misa.

Dejando junto la estela de su estampido varias víctimas mortales, así como un número igualmente indeterminado de heridos, cosas de la política, cosas de los hombres que cerrados a una única idea intentan evitar cualquier otra, según parece, la bomba proviene de un grupo yihadista, si, de esos que aún parecen vivir en la edad media.

Estos hermanos mártires actuales, a los que le han arrancado la vida, derramando su sangre y manchando una tierra que es tan suya como nuestra, ¿pero que importa la propiedad de una tierra?, si lo más valioso que tenemos es la vida, ¿Qué derecho autoriza a tomarla por la fuerza?

Y en tanto, nosotros preocupados por las modificaciones del orden de entrada en la carrera oficial, por las modificaciones en el itinerario de ida o de vuelta, por la calidad del cartel anunciador, por todas estas cosas que creemos verdaderamente importantes, pero que en comparación con el valor de una vida​ son banales.

Lo que verdaderamente a mí me preocupa es, si no estaré perdiendo mi tiempo y mi vida, sufriendo por banalidades y en tanto otros pierden su vida, y yo no le doy importancia. Me preocupa no saber distinguir lo que verdaderamente es importante en mi vida, y por lo que de verdad merece la pena sufrir.