El viejo costal | El olvido y el reloj

cuaresma

“Reloj no marques las horas, porque voy a enloquecer”, decía el famoso bolero. Una petición que en la canción respondía a una perdida de un amor tremendamente necesario y que inexcusablemente se está agotando o llegando a un final inminentemente desagradable.

Y esto es lo que tiene el tiempo, y por ende el reloj, que el paño del olvido cubre todo lo que se mueve, antes o después, termina dejando difuminada la historia de cualquiera por bueno o malo que sea. Muchos dicen que el tiempo pone en su lugar a todo el mundo, y la verdad miserable es que el tiempo hace que todos se olviden de todo.

Por eso mismo dice el bolero “y tu tic tac me recuerda irremediable dolor”, cuando es verdad que el olvido siempre va acompañado de dolor, ¿acaso no lo han sentido ustedes nunca?, cuantas veces hemos comentado para nuestros adentros “con la cantidad de cosas que te hice, con la cantidad de ayudas que te di, con la cantidad de favores que me debes, ¿Cómo es posible que ahora no te acuerdes de mi?.

Algo habitual en nuestro diario proceder, con la salvedad que el dolor es más grande cuanto más alto es el puesto abandonado en la vida, cuando en realidad lo que más duele es la soledad producida por el abandono de los que cuando era, estaban allí contigo, porque ellos eran también, y al destacar tú destacaban ellos, al llegar el momento de dejar el puesto, tú dejas de brillar, por el manto del tiempo y ellos te abandonan, por que tu brillo ya no les mantiene.

Ese es el autentico dolor del que viene solo a destacar en este mundo de falsos brillos, cuando en tu vida personal no has podido destacar, en el mundo del brillo de las candelerías, llamadores, peanas, cera, bordados y música, es fácil destacar, ya saben cosas del “yoismo” es que viste tanto cuando cualquiera dice “yo soy …. de la cofradía de ….”, ¿no lo han escuchado ustedes nunca?

Cuando alguien vive atascado en esa vanidad falsa y de mediocres, normalmente rodeado de falsos y de mediocres, es cuando necesariamente se teme al paso del tiempo, reaccionando con maniobras de aferrarse al cargo y al puesto, siempre claramente apoyadas estas maniobras con las pertinentes frases “es que no hay nadie que quiera esto…” y otras de semejante calado.

No siempre esto es así, existen innumerables ejemplos de gestores que solo dejan un buen sabor de boca, dejando normalmente un significante aumento del patrimonio, una ordenada secretaría, unas saneadas cuentas, y ninguna sorpresa para los que vienen detrás, sin contar con su apoyo siempre seguro de los que continúan con la labor realizada anteriormente, sin pedir nada a cambio, y me refiero a que no pedirán ningún trato especial, ni para él, ni para los miembros de su familia.

¿Conocen algún caso como el señalado?, pocos, si, pero como las meigas haberlos los hay.

Por eso muchos de los que hoy están piensan como la letra del bolero, “detén el tiempo en tus manos, has esta noche perpetua, para que nunca se vaya de mi, para que nunca amanezca”

Pero es irremediable que el reloj siga marcando las horas, y nuestras acciones marquen nuestras vidas, y que pasado el tiempo, las acciones y la vida pasen a ese limbo infinito, donde todo coge, todo se guarda y todo se olvida.