Desde hace tiempo vengo observando lo que para mí es un extraño fenómeno, muy habitual en las hermandade, es lo corta que es la memoria de estos grupos, que entre ellos se debieran considerar hermanos, el mismo consiste en la falta de memoria, o en el olvido consciente de los que les precedieron en las responsabilidades de la gestión de la entidad en la que ambos militan. Así me da a mí la sensación de la existencia de dos bandos separados y sin razón aparente alguna, (no en todos los casos), enemistados, los bandos de los antiguos y los actuales.
Debemos de separar de estas líneas los casos donde se mezclan otras razones, rencillas personales, ataques de mal perdedores, que haberlos los hay, asuntos dinerarios, olvidos conscientes o inconscientes sobre deudas, patrimonio, inventarios, ofensas personalizadas, etc. estos ataques los dejo fuera de este razonamiento y de esta columna, ya que no quiero bajar a las profundidades más oscuras de la mala condición humana, de algunos elementos, que ni perder saben. Perder es una de las cosas propias de los que viven, y uno de los más habituales trances de todo aquel, que, siendo humano desarrolla e interactúa en sociedad, pero este tipo de elementos los dejaré para el olvido, y nunca me pararé en ellos, solo observándolos sabemos perfectamente la calaña que alguno de ellos gastan, y en el terreno de lo barriobajero, siempre ganan, por ser su medio y hábitat.
No, me refiero a que muchos de las que dirigen las actuales cofradías, se empavonan, tanto que se olvidan de los que le precedieron en sus mismos cargos, y que gracias a los éxitos de aquellos y a sus logros, ellos pueden ostentar cargo, lustre, y presumir de hermandad, y claro, como su memoria es de pez, ni se acuerdan de los que le precedieron, y creen que no les hace falta, ya que sus logros son los importantes, cuando la realidad es que las cosas en sus inicios son cuando verdaderamente cuestan, y que muchas de las grandes, ya no necesitan de empuje, porque la inercia de los que le precedieron mantiene a la entidad en movimiento.
Así puedo decir que he visto a auténticos iconos y pilares de algunas de estas hermandades, relegados al ostracismo, olvidados y camuflados entre el grupo de hermanos, hermanos que sin duda, son piezas importantes, pero no tanto como los que en su día soportaron sobre sus hombros el peso y la responsabilidad de los cargos, soportaron la impotencia de no poder hacer más, porque todo lo hicieron desde la nada, y en la actualidad duermen el sueño del olvido, como una obligada condena, como una dolorosa penitencia, ocasionada por el olvido y la falta de memoria, ocasionada por los que rigen los destinos de todos los que deberían ser considerados en esa categoría de hermanos, aquellos que cimentaron los pilares sobre los que otros presumen, y es que entre hermanos está la discordia, entre hermanos está el no recordar a quien sí, o a quien no, se le debe respeto y memoria. Es este un mundo lleno de hermanos y cargos, con memoria de pez.





